Expresando con música

Siempre he pensado que una de las mejores formas de expresarse es la música y en los últimos meses he creado esta playlist de spotify con algunas canciones que de una u otra forma me recuerdan a la adopción o a algún momento que he vivido por ella.

 

De paso mientras escucháis me mandáis un correo o me dejáis un comentario sobre el tema que queréis que escriba porque… ¡hace tiempo se me acabaron las ideas!

 

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Recuerdos de Navidad

Dicen que la Navidad es una época para pasar en familia y recuerdo a la perfección como desde que tengo uso de razón para mí ha sido una fecha complicada, la mezcla de ilusión por los regalos se fundía con el recuerdo de la familia biológica.

Para algunos adoptados es el cumpleaños la fecha que despierta el sentimiento de recuerdo y, a veces, de tristeza, para otros una fecha como la navidad que la sociedad insiste en ser una fecha para pasar en familia, para juntarte con aquellos que no lo has hecho con tanta frecuencia a lo largo del año, es una fecha de reencuentros en la que los que están fuera de la ciudad o el país en el que la mayoría de la familia reside vuelven a casa por Navidad, sin embargo para los que somos adoptados sabemos que esas personas que forman parte de nuestros orígenes no van a volver y no van a estar. Tal vez alguien piense que es igual que los familiares que fallecen pero no, no es igual porque, en la mayoría de casos desconocemos si esas personas están vivas o no y si lo están si se acordarán de ti.

Las palabras, a fin de cuentas no son más que eso, una consecución de letras que cobran un significado pero no dan la respuesta a algo que imagino algunos de los padres adoptivos se harán respecto a saber si a sus hijos les pasa igual y yo solo puedo dar la respuesta en base a mi experiencia y es que yo estaba mucho más irascible en esta época (a veces aún me pasa aunque desde el razonamiento intento controlarlo), me enfadaba con mucha más facilidad y el día de reyes y navidad, con los regalos de Papá Noel primero sentía ilusión por abrir los regalos pero una vez todos abiertos sentía que algo me faltaba, algo intangible que me hacía perder la ilusión y la felicidad del momento de los regalos.

Adopciones invisibles

No sé de quién es la culpa si de los medios de comunicación, del mundo adoptivo o de quien pero, a veces, tengo la impresión de que se difunde una imagen donde la adopción va ligada a la transracialidad, sin que existan otras posibilidades, se habla (y mucho) de racismo, de pérdidas de culturas, etc. y, quizás, esta falta de equidad entre adopción transracial y no transracial invisibiliza aun más las adopciones invisibles.

Es cierto que en los últimos años el boom de la adopción internacional ha transracializado aun más la adopción y se habla, como siempre sucede y en todos los ámbitos, de mayorías, es decir, se habla de lo que más hay dentro del mundo adoptivo dando “de lado” a otra realidad de adopciones invisibles. Adopciones invisibles para todos, para quien no pertenece al mundo adoptivo y ve desde fuera una familia, ajeno a la condición de adoptados de los hijos de esa familia, invisible para el mundo adoptivo que, por lo general, tiende a hablar de adopción ligado a transracialidad y, por ende, emite esa imagen a quien no pertenece al mundo adoptivo de forma que, al menos yo, tuve una anécdota a este respecto, una amiga se enteró que era adoptada hace unos años y su pregunta fue “¿y en qué país naciste?”.

El hecho de esta imagen de la adopción puede afectar a los adoptados o al menos yo me siento afectada. Todas las

personas en los diferentes ámbitos de nuestra vida necesitamos sentirnos reconocidos en otras personas, necesitamos iguales para sentirnos empoderados y son pocos, incluso diría que se cuentan con los dedos de una mano, los adoptados no transraciales de una edad aproximada a la mía, los hay mayores, los hay menores… y si, supongo que también los habrá de mi edad aproximada, no lo pongo en duda pero, por alguna extraña razón están escondidos en algún lugar, esto unido a lo mencionado anteriormente que el mundo adoptivo habla en numerosas ocasiones de la adopción unido a la transracialidad es una auténtica bomba, constantemente siento que se nos transmite la idea de “siempre podría ser peor” por aquello de separar de la cultura o por sufrir racismo y si, objetivamente claro que podría ser peor pero también es un hacer sentir fuera de lugar, un hacer sentir (o al menos a mí me hace sentir) en tierra de nadie, si, adoptada pero que al no sufrir racismo y poder ser peor me debo sentir afortunada, quizás sea solo una percepción mía o quizás no pero es algo existente.

Con esto escrito no pretendo que se deje de hablar de racismo y de todos los factores que implican la adopción transracial sino un punto de equidad entre ambos tipos de adopción ya que hay adoptados de menor edad, adoptados que vienen siguiendo los pasos de escuchar la relación adopción y transracialidad como términos unidos en todos los casos y que podrían sentirse igual a lo descrito.

Tabús involuntarios

Llevo pocos años en esto de las redes sociales en general, no con el blog, encontrándome con adoptantes de todo tipo pero entre los que me he encontrado estaban aquellos que querían hacer la adopción como algo 100% normalizado en la vida de sus hijos a través de actos, acudiendo a reuniones o de cualquier otra forma que podáis pensar, sin embargo no son/sois (que se dé por aludido quien tenga que darse) capaces de lanzar una pregunta de forma directa respecto a los sentimientos y las emociones, de hablar con la mano en el corazón sobre adopción para que nosotros seamos capaces de sentirnos libres de expresarnos y, ¿sabéis cual es el problema de eso? Que al final, sin quererlo, termina convirtiéndose la adopción en un tema tabú que unido a las lealtades son una bomba de relojería donde nosotros nos tragamos miles de sentimientos y emociones que nos hacen más daño que bien.

Cuando no hay voluntad por parte de los adoptantes en convertir en tabú algo como la adopción el esperar las preguntas por ambas partes, por parte del adoptado y por parte del adoptante, convierte la adopción en un tabú no real sino ficticio, tan ficticio como un cuento pero que para el adoptado, aquel que está en ese lugar sin haber decidido nada de lo que ha sucedido en su vida para acabar en la familia en la que termina, es como si fuese un tabú de verdad, un tabú real.

Hace aproximadamente un mes me preguntaban cómo se normaliza hablar de adopción para que no se convierta en tabú y, la verdad, no lo sé con certeza pero para mí una forma sencilla sería tener de forma periódica conversaciones al respecto, de forma que no haya agobios para el adoptado ni tampoco un silencio sepulcral respecto a la adopción, hacer de una situación imprevista que pueda resultar dolorosa una conversación es otra buena opción o en los casos en los que cambia la actitud, generalmente a peor, intentar saber a causa de qué y, seguramente y por sí solo, saldrá el tema de la adopción.

Novedades

Hace un mes aproximadamente me hice socia de la asociación La Voz de los Adoptados y poco tiempo después de hacerme socia, hará aproximadamente dos semanas, me propusieron escribir alguna entrada para la web/blog de la asociación y, aunque aun no he enviado nada acepté.

Os cuento esto por una doble razón, la primera terminar de romper con la incógnita que durante un tiempo ha rodeado a este blog y que cada vez es menos incógnita. Con la publicación de los vídeos del Congreso Galego de Adopción supisteis que mi nombre es Irene pero, dado que dentro de La Voz de los Adoptados no soy la única Irene mis publicaciones estarán firmadas como Irene L.

La segunda razón de esta publicación es dejar claro de antemano algo que creo que puede resultar obvio pero, como se suele decir, “por si acaso”; cualquier publicación que aparezca tanto en La Voz de los Adoptados como en mi blog corresponde a MI opinión y mi forma de ver la adopción, compartido en mayor o menor medida con otros adoptados pero en ningún momento mi voz es la voz de la asociación ni tan si quiera de otros adoptados, es posible que en alguna ocasión haya textos publicados iguales en ambos sitios (aunque intentaré que no pero es difícil escribir tanto sobre un mismo tema jeje)

Dicho esto recordaros que acepto sugerencias de temas.

Todo tiene un por qué

Durante el 2º Congreso Galego de Adopción, en uno de los turnos de preguntas, alguien me lanzó la siguiente “¿Qué crees que es lo que peor hacemos los padres adoptivos?”, una pregunta difícil de responder en el momento pero de cuya respuesta no me arrepiento, dije, con otras palabras, que uno de los mayores errores era no buscar un por qué de los actos. Este es un fallo de la sociedad en su conjunto pero que en adoptados puede llegar a hacernos mucho daño.

Los actos pueden llegar a ser la forma más inconsciente de comunicar algo, desde gritos, golpes, refugio en videojuegos, aislamiento respecto a nuestros iguales, incluso el acercamiento a drogas en la adolescencia. Muchas veces estos actos son difíciles de identificar incluso para nosotros mismos, para las personas que los llevamos a cabo, con más o menos gusto por nuestra forma de ser podemos achacarlo a un “es que soy así” pero a veces, después de un intenso trabajo por parte de uno mismo descubres que no, que nada tiene que ver con tu forma de ser sino con emociones y sentimientos que no han encontrado otra vía de escape que, generalmente, actos agresivos de una u otra forma (voces, golpes, peleas…) o aislamiento (videojuegos y otras aficiones en exceso) o incluso una saturación del propio tiempo libre en actividades varias.

Soy periodista, no psicóloga y desconozco si hay alguna fórmula exacta para canalizar esto pero creo que una buena forma es proporcionar las herramientas necesarias para comunicar por otras vías tales como la música, la pintura, la escritura… actividades varias que motiven a cada uno pero que, a la misma vez, permitan comunicar y transmitir lo que guardamos.

Congreso Manaia

Los que seguís el blog con frecuencia sabéis que hará un mes que estuve en Pontevedra, en el congreso organizado por la asociación Manaia. Cuando estuve en Granada un par de semanas después del ya mencionado evento conté un poquito por aquí lo hablado aquella tarde pero no fue así que el congreso de Galicia y esto tiene un por qué y es que el equipo de Manaia grabaron aquel congreso y estaba esperando a poder compartiros los vídeos.

Os comparto los enlaces correspondientes a mi participación (y con esto los que aún no sabéis quien soy lo sabréis jeje), son un total de 3 enlaces, el primero con la ponencia en sí, el segundo con un breve turno de preguntas y el tercero un turno de preguntas junto a madre de marte, con quien compartí mesa. En la misma web tenéis el resto de vídeos del congreso.

Aprovecho para darle las gracias a las familias que forman Manaia, por su invitación y por cada detalle para que todo fuese perfecto, por la organización y por hacerme sentir tan cómoda durante el tiempo que estuve con ellos.

Ponecia (duración 12 min) http://tv.uvigo.es/video/138651.html

Turno de preguntas 1 (duración 10 min)  http://tv.uvigo.es/video/138673.html

Turno de preguntas 2 (duración 34 min) http://tv.uvigo.es/video/138717.html

 

Lealtades

Miedo, tenía miedo de los reproches, miedo de las consecuencias negativas que pudiese tener expresar según que sentimientos. De eso no hace tanto, muchos le llaman sentimiento de lealtad pero, según como yo me he sentido diferencio dos tipos de miedo a expresarse.

Por un lado aquel que si te expresas dañas a la otra persona, atacas más lo emocional y sabes que no habrá repercusiones convertidas en actos pero si en emociones, quizás más enfados, más incomprensión, distancia… para mí esto es realmente el principio de lealtad. Tengo la impresión de que esto es algo más de una etapa más infantil o, más que infantil, cuando sabes que legalmente aun tienes el respaldo de alguien, ya sea de figuras adultas dentro de la propia familia como del Estado.

Por otro lado aquel que si expresas ese daño puede llevar a repercusiones en forma de actos y afectan al adoptado más por los actos, generalmente relacionados con cuestiones económicas, pagas, el propio sustento pasada la mayoría de edad… y esto lo definiría más como un principio de supervivencia.

Sin embargo minutos antes de empezar a escribir esto, mientras pensaba en cómo desarrollarlo no lograba separar la supervivencia de ninguna de las dos etapas, en la primera una supervivencia más sentimental, más emocional, que se traduce en una lealtad y en la segunda una supervivencia menos emocional pero más relacionada con necesidades como la capacidad de independencia económica de cada uno, y más en el panorama actual, que con las emociones pero que, a fin de cuentas, también se traduce en una lealtad a cambio de dinero, suena algo así como una especie de prostitución del propio cuerpo pero es complejo de definir como tal porque a fin de cuentas la palabra prostitución va ligada al sexo y esto tiene más que ver con emociones que con sexo y es por eso que prefiero no usar esa palabra.

Esta publicación ha terminado por convertirse en una reflexión en voz alta con términos indefinidos, poco claros incluso para mí que hace unos minutos creía tenerlo claro, una reflexión en voz alta que perfectamente podemos llevar a término entre los que queráis comentar. Probablemente sea de las publicaciones que han quedado más abiertas hasta el momento pero creo, también, que igual que me puedo nutrir de los comentarios quizás abra una nueva línea de reflexión en ti que me estás leyendo ahora mismo.

Somos epigenéticos

A veces los adoptados nos planteamos cosas que un hijo biológico no se plantearía o, si se lo plantea, tiene la respuesta cerca porque esa respuesta en muchos de los casos redirige hacía algún familiar, no necesariamente padres. Una de esas preguntas tiene que ver con los parecidos que van más allá del parecido físico, con el parecido en aficiones, en gustos y que, de alguna manera, muchas veces se relaciona con lo que se conoce como inteligencias múltiples y la herencia de estas inteligencias.

Empecemos por esos parecidos que van más allá del físico, por los gustos, por las aficiones. Es evidente que todas las personas tenemos unas aficiones, unos intereses por el deporte, el arte en cualquiera de sus formas y/o por los animales entre otros, después de observar hermanos adoptados en los cuales muchas veces coincidían estas aficiones supe que había algún tipo de conexión, al principio y tras plantearlo en ámbitos reducidos intentaron convencerme que no tenía nada que ver con la genética ni con la biología, sin embargo recientemente, en un grupo de mayor tamaño, me mencionaron el término epigenética y, desde mi total desconocimiento de biología,  quise saber un poco más sobre ello. Es un término que ni si quiera recoge la RAE, es por ello que tras consultar varias webs que definen el término con la misma esencia pero diferentes palabras me quedo con la siguiente definición de la web Oryzon “La epigenética es un sistema de regulación que controla la expresión de los genes sin afectar a la composición de los genes en sí mismos”, es decir, que dependiendo de los estímulos recibidos por el exterior la epigenética se desarrolla de una forma u otra para tener mayor o menor predisposición a, por ejemplo, unas enfermedades u otras o, enlazando con las aficiones, un interés u otro hacia ciertos ámbitos, de ahí que haya hermanos que comparten aficiones o interés por un área u otra.

Por otro lado nos encontramos con lo que en psicología se conoce como inteligencias múltiples y que se opone a la antigua idea de inteligencia única. El término inteligencia múltiple fue usado por primera vez por Howard Gardner en la década de los 80 quien diferenció hasta ocho tipos de inteligencias que, si bien no me voy a parar de forma amplia en ellas, si os dejo una relación de las ocho inteligencias con actividades que se llevan a cabo.

-Inteligencia espacial: Arquitectos, ajedrecistas, fotógrafos, pintores, escultores…

-Inteligencia corporal: Deportistas, actores, artesanos…

-Inteligencia naturalista: Personas que se relacionan con animales, vegetales, elementos geográficos, etcétera con soltura.

-Inteligencia musical: Interpretación, ejecución o composición musical o el ritmo

-Inteligencia lingüística: Escritores, periodistas…

-Inteligencia Intrapersonal: Comprensión de los sentimientos y emociones como profesores, psicólogos, pedagogos…

-Inteligencia matemática: Científicos, matemáticos, ingenieros…

-Inteligencia interpersonal: Personas empáticas, con facilidad para las relaciones interpersonales y la interpretación verbal y gestual de quien le habla. Común en quien trabaja con grupos grandes.

 

Después de todo lo citado hasta el momento habrá quien se pregunte qué relación puede existir entre las inteligencias múltiples y la epigenética (vaya por delante que todo esto ha sido fruto de búsqueda de información y no por formación), para mí, y creo que no es ninguna locura, la relación es que dependiendo de los estímulos externos la epigenética hace que se desarrollen en mayor o menor medida un tipo u otro de inteligencias y, con ello, de aficiones o intereses pero son aficiones o intereses que vienen predeterminados en la genética de cada una de las personas, es por ello que hermanos biológicos en adopción llegan a tener parecidos en aficiones, gustos o intereses teniendo en cuenta que los factores externos, y por tanto estímulos que activan unos intereses u otros, muchas veces suelen ser parecidos por vivir en una cultura parecida o, muchas veces, bajo la misma “autoridad” de los mismos padres adoptivos y cuyos gustos se comparten entre hermanos pero no con los padres adoptivos.

En este aspecto la adopción solo requiere de observación, aceptación y ayuda al desarrollo de aquello que viene predispuesto genéticamente.

Conversaciones abiertas

El pasado sábado 30 llevé a cabo bajo la organización del servicio de postadopción de la Junta de Andalucía y AFAM (Asociación de familias adoptivas multiétnicas) un encuentro bajo la dinámica conocida como “Conversación abierta”.

¿En qué consiste la dinámica? Durante algo más de dos horas se dividió la actividad en lo que D. denominó como “actos”, como si de una obra de teatro se tratase. En el primer “acto” D. y yo hablamos, mantuvimos una conversación entre nosotros como tantas veces hemos hecho anteriormente mientras que el resto de los presentes, padres adoptivos en su mayoría, escuchaban sin intervenir; en el segundo “acto” eran los demás los que hablaban mientras yo escuchaba en silencio, hablaban sobre lo que les había llamado la atención de la conversación entre D. y yo, sus opiniones al respecto y sus experiencias como padres adoptivos en relación a lo hablado; en el tercer y último “acto” comenté sus opiniones, algo difícil de hacer, dicho sea de paso, ya que eran muchas opiniones para recordarlas todas y dar respuesta a todas desde el punto de vista de adoptada.

Hablamos de identidad, de sentimientos en la adopción desde el punto de vista del adoptado, de reacciones invisibles, aquellas que tienen como respuesta desde fuera el ser un mal educado o similar y sin embargo tienen una explicación asociada al pensamiento, al subconsciente, a la historia de adopción, hablamos de epigenética (tenía ya pensado escribir sobre esto, tiempo al tiempo ) y la evolución de la adopción entre otras muchas cosas.

Gracias a D. y AFAM por la organización y, especialmente a AFAM por cuidar cada detalle aquella tarde en el que no faltó nada, a D. por confiar en mi para llevar esto a cabo y gracias a todos los asistentes que agotaron el aforo y a todos aquellos que solicitaron poder asistir pero ya se habían agotado las plazas.

Regalo de AFAM tras la actividad