No quiero que lo sientas

No quiero que lo sientas,

no quiero que sientas pena

quiero que me mires a los ojos

que me ayudes a avanzar

que me acompañes en el camino

sin disculpas,

sin debilidad.

No quiero que lo sientas

porque lo que lo que viví no hay vuelta atrás.

No quiero que lo sientas

que te lamentes por mi dolor,

o me animes a seguir

solo que me entiendas,

que con pena no avanzamos

y yo solo quiero caminar fuerte desde aquí.

 

En los últimos años dos de las expresiones que más he escuchado han sido “ánimo” y “lo siento” por eso he dedicado estas líneas a expresar que los adoptados no queremos que sintáis o sientan pena o que nos den ánimos, algunas de nuestras historias son más difíciles que otras, eso está claro pero todas tienen algo que nos han llevado a estar donde estamos, que nuestras vidas hayan sido complicadas, que aun vivamos momentos concretos difíciles por la incertidumbre o el desconocimiento no nos lleva a querer que nadie sienta pena por nosotros o nos animen sin entendernos, cuando nos hablan solo queremos que nos entiendan para que las cosas cambien, para que los futuros adoptados tengan el camino más allanado pero no hablamos por hablar, no hablamos por dar pena.

En lo personal, más en profundidad, nunca me ha gustado que me digan lo siento porque nunca he creído en la sinceridad de esas palabras, sin embargo he generalizado en el párrafo anterior porque creo que a nadie le gusta que sientan pena y, quizás, son palabras que a veces lanzamos a la ligera. Por poner un ejemplo, aunque no ha sido este el lugar en el que me ha sucedido, no os cuento sobre adopción por aquí para dar pena sino para concienciar y enseñar, que al menos haya servido de algo todo para que aquellos que en un futuro tengan que vivirlo o lo estén viviendo se sientan identificados o con el terreno algo allanado por una sociedad más comprensiva, os aseguro que si quisiese dar pena el enfoque sería diferente y, como digo, no me ha pasado aquí pero siempre que hablo lo hago de la misma forma, no por dar pena sino por enseñar, por hacer ver que las cosas no son como siempre se han pintado desde fuera de la adopción, de una forma idílica.

Anuncios

3 comentarios

  1. Tienes toda la razón. Una cosa es que te dé pena que una persona haya sufrido tal o cual circunstancia y apenas tengas un poco de empatía es normal sentirlo. Y otra muy distinta es tener pena de la persona.
    La verdad es que yo no conozco adultos adoptados, pero niños muchos. Todos tienen algo en común, por lo menos los que yo conozco, mucha valentía, mucha capacidad de superación, y mucho amor para dar y recibir.
    Lo cierto es que odio las generalizaciones, cada persona es un mundo, pero es cierto que yo les veo a estos niños que conozco un plus de madurez. Un disfrute más auténtico de todo.
    Mi hijo no es un ser digno de lástima, es un niño muy especial, inteligente, maduro, con un corazón de oro. Un niño expresivo y valiente. Pero yo mentiría si dijera que no me duele pensar en esas veces en que quizás necesito un abrazo y no lo tuvo. En qué quizás quiso un poco más de algo y no había para el, y eso siendo solo apenas un bebé.
    Pero esta claro, hay cosas irrecuperables, eso si, ahora no le faltan abrazos

    Le gusta a 1 persona

    • Así es, hay cosas irrecuperables y que por mucha “pena” que se sienta no se van a recuperar. Ese es el fin de esta entrada que os personas dejen de decir “lo siento” o “animo” porque eso no va a solucionar nada

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s