Y a veces…

En unos meses hará dos años que sé que mi madre murió antes de encontrarla, antes de tener las respuestas que necesitaba escuchar de su boca. Recuerdo que el primer mes fue horrible, sentía que se me cerraba cualquier puerta para saber de ella y, sobre todo, para saber de mi.

Un año más tarde, hace ahora unos cuatro meses, empecé el contacto vía carta con uno de sus hermanos. Los últimos tres meses desde que tenemos una comunicación más fluida han sido muy bonitos por todo lo bueno que me aportan, por lo arropada y querida que me siento por ellos, por las veces que me dicen “te apoyamos en todo”, “nos tienes para lo que haga falta” y un largo etcétera pero eso no borra su huella. A veces soy yo sola la que se acuerda de ella pero otras veces es con ellos cuando no tienen respuestas a algo y es quizás en esos momentos en los que vuelvo a sentirme pequeñita (metafóricamente hablando), vuelvo a sentir que nunca tendré respuestas a muchas cosas.

En esos momentos, en esos a veces, solo quiero taparme la cabeza con las sábanas y olvidarme del mundo pero a la misma vez sé que el mundo sigue estando ahí, esperando a que salga de la cama sin saber que me pasa y pensando que todo lo que pasa en los últimos tiempos en mi vida es bueno y si, si que lo es pero aun en los momentos buenos pienso que ella no está para darme las respuestas que me faltan.

En el libro de El Principito, el zorro le enseña multitud de rosas al principito que se acuerda de aquella que dejó en su planeta pero ninguna de ellas puede sustituir a la rosa que el principito dejó. En ese momento el zorro le dice que “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”. Y es que por mucho que con la adopción se vea a una madre, la madre biológica es esa parte esencial que muchas veces se convierte en invisible a los ojos. Ni mucho menos pretendo con esto último desmerecer a las madres adoptivas sino hacer ver que aunque estas cumplan su papel de la mejor manera posible, como la multitud de rosas que enseñó el zorro al principito y que todas cumplían las mismas características que la que este tenía en su planeta, la figura de la madre biológica no es sustituible, al igual que ninguna de esas rosas podía sustituir a la que él añoraba de su planeta.

Un comentario

  1. Sencillamente precioso lo que escribes. Siento mucho que fuera así, que no te diera tiempo de abrazarla . Me alegro de que dejara en el mundo su huella a través de ti y que tú familia esté ahí por ella. Me enseñas mucho siempre, hoy con ese símil que usas con uno de mis libros de cabecera, entiendo más tu sentir🤗 y el de mis hijas hacia vuestra madre biológica. Todo mi respeto, mi honra hacia ellas.

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