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Rencor

Colocar las emociones en su lugar no es algo fácil, mucho menos lo es cuando eres tan pequeño y suceden cosas tan importantes como perder a unos padres, tener otros, una sociedad que en parte te dice que eres un hij@ de segunda o que solo tienes unos padres entre otras muchas cosas. No es fácil colocar lo que sientes en su sitio y menos aun si lo haces sol@.

Como adoptada he pasado por cientos de emociones, de pensamientos al respecto de la adopción y de las personas que completan mi triada, me he equivocado y he sentido cosas muy dispares con apenas uno o dos años de diferencia entre unos sentimientos o pensamientos pero, quizás, poner cada sentimiento en su lugar además de llevar un tiempo requiere de reflexión y, por parte de otros, de comprensión.

Entre esos sentimientos se encontraron el odio, y el rencor hacia todas las partes que componen mi triada, a veces no me dejaron expresar ese odio y ese rencor, me dijeron que no estaba bien hacerlo pero, por el contrario, eso es lo que quiero transmitiros en esta entrada, es normal y necesario sentir odio y rencor durante ciertas etapas, es importante que podemos expresarlo pero más importante es que, dándonos tiempo, nos hagáis ver que esos sentimientos, por muy verdaderos que los sintamos en ese momento, pueden no tener algo de verdad y estar influenciados por la rabia del momento y que en calma podemos sentir algo diferente.

Durante un tiempo odié a mi madre biológica, sentí rabia por abandonarme y con los años aprendí que los juicios que le había hecho eran poco acertados, que tampoco era cuestión de idealizar pero que esos sentimientos no me llevaban a nada.

Quizás entender esto pueda llevaros también a entender según que actitudes porque el odio, el rencor, la rabia… todo esto no expresado nos lleva al distanciamiento, quizás la agresividad verbal o física…

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Incisos

Desde que nació este blog todo el contenido ha ido dirigido y seguirá yendo dirigido a adoptados, adoptantes y el conjunto de la sociedad que esté dispuesto a aprender, no he hablado nunca de política a través de este medio y, después de esta publicación, no lo volveré a hacer pero permitidme dirigirme a través de este pequeño espacio al nuevo tripartito de Andalucía ya que una de sus medidas tiene que ver con la temática de este blog.

En uno de sus puntos incluyen lo siguiente “Desarrollar un Plan Andaluz de Adopción” y quiero desde este espacio dedicarles algunos puntos en forma de una pequeña carta que, aunque para los que me leéis normalmente será algo lógico pero no lo es para el conjunto de la sociedad e incluyo en ello a los políticos así que, por favor, aunque tenga que ver con política porque ha sido lo que ha motivado esta publicación, si estáis de acuerdo compartidlo porque igual que este tripartito ha propuesto desarrollar un plan de adopción lo podría haber hecho cualquier otro partido, es por ello que esta carta va dirigida a ellos por hacer la propuesta pero lo podría hacer para cualquier otro, sin colores de partidos. Aun no se conoce en que consistirá pero me gustaría adelantarme con algunas cuestiones básicas a través de una carta.

A quien corresponda:

Por favor, no juguéis con la adopción. No, adoptar no es dar un niño a una familia, es dar una familia a un niño. La adopción no es una alternativa al aborto por embarazos no deseados, ni una medida ante familias que no cuentan con recursos económicos pero quieren mantener a sus hijos y las condiciones no se lo permiten. La adopción es una separación, de algo que es vital para la supervivencia emocional de cualquier persona, un vínculo con una madre y no todas las madres adoptivas son capaces de crear ese vínculo, la adopción por arte de magia, por el simple hecho de querer ser padres, no crea un vínculo. La adopción no son todos esos tópicos rancios que dicen sobre el amor y que el amor es lo único que hace falta para el éxito de una adopción, que un hijo adoptado es más querido o que no importa la genética para formar una familia (sigue leyendo), con esto no quiero decir que no se pueda hacer familia teniendo diferente sangre sino que es importante que se respete el origen del adoptado y eso no todo el mundo sabe hacerlo.

Por favor, no aceleréis los procesos adoptivos por el mero hecho de dar idoneidades como churros porque, como decía, lo importante de una adopción no son unos adultos que quieren formar una familia sino unos niños a los que la vida no les ha tratado bien y necesitan reparar sus heridas, heridas que no todo el mundo sabe reparar. Por favor, si vais a hacer un plan de adopción que sea para mejor, que haya más formación e información, que no haya niños sufriendo en silencio en familias adoptivas por ignorancia de esta porque a veces no hace más daño quien quiere hacer daño sino quien no sabe que está haciendo daño, la ignorancia es mucho más poderosa que el conocimiento a la hora de causar dolor. Tened en cuenta con esto que no van a ser mejores padres un hombre y una mujer por el mero hecho de ser hombre y mujer a cargo de un menor adoptado, que nuestra entrepierna se relacione con nuestra orientación sexual no define lo buenos padres que somos, que una sola persona con conocimiento sobre adopción, sea de la orientación sexual que sea puede sanar más heridas que dos personas heterosexuales ignorantes.

No obviéis el futuro de un adoptado, una adopción no termina con el fin burocrático, ahí empieza una adopción, empieza un menor a tener sentimientos encontrados, a necesitar ayuda y, conforme pasan los años y en cada caso a una edad, empieza un proceso de conocerse a sí mismo que pasa, en ocasiones, por encontrar a la familia biológica, por encontrarse con quien haga sentir al adoptado reflejado porque si, por muy bien que lo hagan unos padres adoptivos la identidad se construye en todas las personas sintiéndonos identificados con otras personas que suele ser la familia biológica, no pongáis trabas para las búsquedas de orígenes sino, en todo caso, facilitadlas aun más, que un niño pueda hacer su búsqueda de orígenes cuando se sienta preparado, acompañado de profesionales expertos en adopción, no vale cualquier psicólogo, que no haya que esperar a los 18 porque un número no define nuestra madurez.

Y por no extenderme mucho más (aunque habría mucho más que decir) por favor, contad con adoptados para vuestro plan de adopción, contad con la ayuda de adoptados para llevarlo a cabo porque lo importante de una adopción no son los adoptantes sino los adoptados, niños que no han tenido un buen comienzo en su vida, adultos del mañana que no han tenido un buen comienzo en sus vidas y cuya sociedad no es capaz de entender que la adopción no termina nunca, solo se transforma, siempre dejando secuelas y adultos que aprenden a vivir con ellas, a veces como si nada y a veces entre sollozos cuando se cierra la puerta de sus casas.

Al resto de lectores de este blog, reitero lo dicho al principio, no pretendo hablaros de política sino de adopción pero he querido hacer este inciso porque creo que el futuro de la adopción, para bien o para mal, está en sus manos.

 

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No quiero que lo sientas

No quiero que lo sientas,

no quiero que sientas pena

quiero que me mires a los ojos

que me ayudes a avanzar

que me acompañes en el camino

sin disculpas,

sin debilidad.

No quiero que lo sientas

porque lo que lo que viví no hay vuelta atrás.

No quiero que lo sientas

que te lamentes por mi dolor,

o me animes a seguir

solo que me entiendas,

que con pena no avanzamos

y yo solo quiero caminar fuerte desde aquí.

 

En los últimos años dos de las expresiones que más he escuchado han sido “ánimo” y “lo siento” por eso he dedicado estas líneas a expresar que los adoptados no queremos que sintáis o sientan pena o que nos den ánimos, algunas de nuestras historias son más difíciles que otras, eso está claro pero todas tienen algo que nos han llevado a estar donde estamos, que nuestras vidas hayan sido complicadas, que aun vivamos momentos concretos difíciles por la incertidumbre o el desconocimiento no nos lleva a querer que nadie sienta pena por nosotros o nos animen sin entendernos, cuando nos hablan solo queremos que nos entiendan para que las cosas cambien, para que los futuros adoptados tengan el camino más allanado pero no hablamos por hablar, no hablamos por dar pena.

En lo personal, más en profundidad, nunca me ha gustado que me digan lo siento porque nunca he creído en la sinceridad de esas palabras, sin embargo he generalizado en el párrafo anterior porque creo que a nadie le gusta que sientan pena y, quizás, son palabras que a veces lanzamos a la ligera. Por poner un ejemplo, aunque no ha sido este el lugar en el que me ha sucedido, no os cuento sobre adopción por aquí para dar pena sino para concienciar y enseñar, que al menos haya servido de algo todo para que aquellos que en un futuro tengan que vivirlo o lo estén viviendo se sientan identificados o con el terreno algo allanado por una sociedad más comprensiva, os aseguro que si quisiese dar pena el enfoque sería diferente y, como digo, no me ha pasado aquí pero siempre que hablo lo hago de la misma forma, no por dar pena sino por enseñar, por hacer ver que las cosas no son como siempre se han pintado desde fuera de la adopción, de una forma idílica.

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Todo bajo control

Esta primera entrada del año quiero dedicarla a la necesidad de tener todo bajo control de la mayoría de adoptados, la necesidad de saber qué va a pasar o que no va a pasar y previamente se nos había dicho que si sucedería.

En un momento de la vida de los adoptados, aún de forma inconsciente por ser demasiado pequeños (qué creo que a estas alturas ya se sabe que la edad no es justificación para ver qué no nos afecte la adopción), los cambios suponían pérdida y esto hace que necesitemos saber qué va a suceder a nuestro alrededor.

Yendo a lo práctico creo que el mejor consejo que os puedo dar es que cuando haya un viaje, una mudanza, un cambio de cualquier tipo como, incluso, que inicialmente fuese a comer en un sitio la familia y después finalmente se decida que no, que lo comentéis, lo habléis. La sociedad no será igual de benévola por ignorancia, los amigos tampoco y tendrán que aprender a improvisar, a cambiar de planes de un momento a otro pero que al menos, la familia, les dé la seguridad que necesitan. Tranquilamente os digo que aún no me he acostumbrado a ello, que necesito tener bajo control cada cosa pero si he aprendido a intentar controlar mi reacción, cuando he ido a un viaje me he mirado y remirado mapas, transportes públicos y todo aquello que necesitaba saber para, al llegar a un sitio, conocer la ciudad como si ya hubiese vivido allí.

Me costó mucho darme cuenta de que los cambios me producían una irascibilidad fuera de lo normal ya que veía tan lógico que los cambios de planes me molestasen…

Ayudadnos a manejar el mando de nuestra vida sin perder el control, como si todo lo que sucediese a nuestro alrededor, en la medida de las posibilidades, pudiésemos controlarlo con un mando de videojuego.

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Balance

Termina el año,estas son fechas de salir de casa a ver espectáculos y luces de Navidad, a patinar en las pistas de hielo y a hacer otras actividades familiares, es esta la razón por la que llevo una semana sin traeros contenido nuevo pero, dada la época y la relativamente poca relevancia de esta publicación con la adopción quiero aprovechar para daros las gracias por los datos registrados este año:

-18.400 visitas registradas en el año, mil más que el año pasado.

-12.600 visitantes, mil quinientos más que el año pasado

Si alguien me hubiese dicho hace unos años que tendría un blog con estos datos le hubiese dicho que está de broma porque, sinceramente, asusta pensar que tanta gente lee lo que escribes, a veces siento una responsabilidad que me lleva a borrar muchas entradas de las que primeramente escribo pero no llego a publicar pero solo puedo daros las GRACIAS, en mayúsculas porque cuando un día subo una entrada y veo que supera las 200 visitas en ese día es un gran chute de energía.

Para este blog, todas las personas que lo leéis sois importantes porque sin nadie que lo leyese probablemente me hubiese cansado hace mucho y dejado de escribir. Es inevitable que mi propia experiencia influya en las publicaciones pero intento en cierta medida englobar al mayor número de adoptados posibles según experiencias que he ido leyendo o de las que he ido teniendo conocimiento y me alegra mucho cuando alguno de vosotros escribe por correo y me felicita por el blog, me pregunta algo… es por ello que sois vosotras y vosotros los que hacéis este blog y me gustaría que me dijeseis sobre que temas os gustaría leer.

Sin más, feliz año y volveré con publicaciones tras las fiestas pero podéis seguir escribiéndome por correo, en los comentarios o por mensaje privado en facebook.

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Aprendiendo a vivir con apego evitativo

Hace ya un tiempo, aunque no mucho, escuché hablar sobre el apego por primera vez. Hace ese mismo tiempo que identifiqué mi apego con un apego inseguro evitativo sin embargo este mes está siendo un mes complicado en relación a esto porque, por desgracia, a pesar de que el apego es algo común a todas las personas y no solo a los adoptados, hay muchas personas que no saben que es el apego y, ¿cómo explicas a alguien determinadas situaciones en las que el apego es vital?

Por lo general, aunque creo que con poco éxito, intento evitar contar cosas sobre mi día a día, que aunque hable sobre sentimientos y emociones intento no hablar sobre hechos o anécdotas pero esta vez he de tirar de dos de ellas para que entendáis como el apego puede afectar en los hechos, en la vida, en el día a día, especialmente cuando eres adulto/a.

Durante este mes una persona me ha recriminado mi frialdad en ocasiones, mi “distancia” no física pero si sentimental en ocasiones ¿Cómo le explicas a dicha persona que no es algo que puedas controlar? ¿Cómo le explicas que es un miedo interno a que te hagan daño? ¿A que te abandonen?

Otra cosa frecuente es preguntarme por parejas ¿Cómo explicas sobre apego y apego evitativo a alguien que te pregunta por si tienes pareja? Además en estos casos acaba saliendo una sonrisa que parece que miento, que parece que si tengo algo con alguien.

Es complicado en numerosas ocasiones explicar sobre adopción, explicar sobre uno mismo, explicar sobre lo que supone la adopción pero ya explicar sobre apego y como afecta realmente a personas con un apego seguro que no tienen ningún tipo de conocimientos sobre ello, es demasiado complejo y aburrido para los demás, en lo personal me encanta hablar sobre temas de psicología.

Con el fin de que entendáis un poco más esto que cuento os dejo un pequeño párrafo sobre “apego evitativo en adultos” de la web de psicología y mente:

“El estilo evitativo-despectivo se manifiesta en una necesidad exagerada de independencia y de autosuficiencia, así como de evitar que otras personas dependan de una.” Cuando leí esto me hizo incluso hasta gracia porque en alguna ocasión me dijeron ser demasiado independiente.

“Las personas con este tipo de apego suelen ocultar y reprimir sus sentimientos, se distancian de las demás cuando se sienten rechazadas por ellas y se comportan de un modo que previene sufrir tal rechazo.”

“De modo similar, quienes son clasificados en la categoría de apego evitativo-temeroso afirman que desean tener relaciones interpersonales íntimas pero tienen dificultades para confiar en los demás y para depender de ellos por temor a ser heridos emocionalmente.”

Si tuviese en mis manos cambiar algo en mi está claro que sería mi apego a un apego seguro, nada del físico a pesar de ser completamente imperfecta, cuando te conoces lo suficiente, te das cuenta, de que esta forma de ser incapaz de controlar y que, además, sabes que está, ese miedo irracional, ese miedo a que te fallen estará para siempre y debes aprender a vivir con ello.

Aún no sé como hacerlo, como vivir con un apego evitativo que, a veces, me hace huir de la gente, que me hace sentir incómoda cuando la gente depende de mí, que me hace sentir desconfiada frente a alguien que me demuestra cariño por miedo a que me fallen y ni si quiera confiar en alguna posible pareja.

 

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¿Por qué el colegio debe saber que el niño es adoptado?

Hace algunos días leí el comentario en facebook de una madre adoptiva que mencionaba que hablar en el colegio sobre la adopción de su hija no era adecuando, que hablar sobre esto era algo privado que no debían saber en el colegio pero, por supuesto, no es algo con lo que esté de acuerdo.

Ser adoptado, como os he dicho otras veces, implica muchas cosas en el ámbito escolar. Son muchos los adoptados a los que he escuchado decir que les costaba relacionarse con iguales, en mi caso, durante la secundaria, incluso llegaron a tacharme de asocial en una edad en la que no quieres ser diferente pero tu historia es diferente, en la que crees que tus compañeros no podrán entender tu condición de adoptado/a. A esto hay que sumarle en el tema académico, cada persona tiene unas dificultades diferentes para cada materia pero en el caso de las personas adoptadas y dependiendo de cada uno suelen moverse esas dificultades en la lecto-escritura y cálculo principalmente según estudios y, según mi experiencia por hablar con otros adoptados también una mayor dificultad en la concentración y memorización de contenidos, algo que se hace especialmente notable en secundaria, cuando los contenidos se dificultan y la etapa se vuelve más complicada para los adoptados que para otros adolescentes.

Además de las dificultades mencionada creo importante que se hable en la escuela sobre la condición de adoptado por el contenido en sí mismo y los deberes de las escuelas, escuelas que mandan “historias de vida” para exponer en clase, algo que no se limita solo a la primera etapa escolar porque muchas veces en las asignaturas de idiomas piden esto mismo, exponer en clase tu historia de vida, con el fin de practicar los diferentes tiempos verbales y, a veces, suele resultar difícil emocionalmente ver como los compañeros exponen fotos y datos de etapas que un adoptado no tiene, sin olvidar los dichosos árboles genealógicos que, por increíble que parezca, me mandaron a hacer incluso con 15 años.

Estas son las principales razones que ahora mismo se vienen a mi cabeza durante la escuela pero, creo, que son razones suficientes para que esto no quede solo en algo “privado” e “íntimo” como para no contarlo en los colegios porque puede cambiar mucho la infancia de un adoptado el que en un colegio sepan su condición de adoptado.

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Miedo a las palabras

A veces siento que a las personas nos da miedo pronunciar algunas palabras, como si fuese a caer una bomba al pronunciarlas, y en la adopción no es diferente.

En la adopción esto no es diferente, en algunas familias adoptivas parece que hay miedo a pronunciar algunas palabras como “abandono”, “madre” (cuando nos referimos a la biológica), “suicidio”, “orfanato”, incluso a veces, cuando el niño es muy pequeño, parece que tenemos miedo a poner nombre a esa historia de la mamá de la barriga que no pudo cuidarlos y parece que hay miedo a decir la palabra “adoptado” ¿Qué os han hecho las palabras? Hay mil formas de explicarlas, incluso cuando hay una connotación negativa como la palabra “abandono”, suena dura, ¿verdad? Es tan dura como los adultos la quieran ver porque no deja de ser una palabra y si, claro que es duro el sentimiento pero es que el sentimiento va a ser duro le pongamos la palabra o no.

Ya hablaba de la palabra “abandono” sigamos por ahí, da igual las circunstancias, la mayoría de adoptados fuimos abandonados, da igual que ese abandono fuese lo que produjo una retirada de servicios sociales pero lo fue y con el tiempo he aprendido que ponerle nombre a las cosas me daba paz, me daba tranquilidad.

Cuando eres adoptado sientes y piensas cosas que no sabes porque son, que no sabes de dónde vienen, ponerle nombre o el porqué de una circunstancia da tranquilidad, os pongo un ejemplo: Nunca se me dio bien estudiar, me distraía fácilmente y mis notas no eran muy altas porque cuando me lograba concentrar me costaba retener y entender (especialmente los problemas de matemáticas), hace algunos meses leí que ambas cosas son una característica e muchos (no todos) los adoptados pero por el desarrollo neuronal de la infancia y entonces, aunque ya no estudiaba matemáticas pero si estudiaba, me permitió tomarme los últimos exámenes de la universidad con más tranquilidad, sin la presión de “por qué yo estudio más que otras personas y no apruebo”, sin estrés, sin preocupación y, ¿sabéis? conforme asumí eso con los últimos exámenes por delante aprobé, de igual manera me sucedió con el apego y mi a veces frialdad y distanciamiento, pude dejar de forzarme a dar cariño cuando entendí que a veces no me surgía de forma natural por un mal apego, tanto con familiares como con amigos…

Dejad de tenerle miedo a las palabras, solo son eso, palabras y puede resultar más útiles que perjudiciales.

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Reafirmación

En numerosas ocasiones os he hablado de la inseguridad y falta de autoestima de los adoptados, especialmente en la adolescencia pero me planteo si alguna vez eso desaparece.

No, ya no soy adolescente pero por alguna razón sigo necesitando que me digan que lo hago bien, que he hecho bien esto o aquello, que me animen a seguir o que respondan de forma positiva a un trabajo hecho. En mi trabajo, con mis amistades, con la familia…

Me describen como a una persona segura, decidida… ¿y si no fuese todo eso? ¿Y si eso fuese solo una coraza?

En definitiva necesitamos que nos reafirmen, quizás no sólo en aquello que hacemos sino también en las relaciones personales, que nos digan que nos quieren y que somos importantes, que hemos hecho un buen trabajo o que vamos por buen camino, necesitamos no sentirnos solos, sentirnos apoyados, quizás porque esa soledad nos lleva, inconscientemente muchas veces, a la soledad del abandono, del orfanato o de la “conexión desconectada” de nuestras raíces

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Autoconsuelo

Durante mi infancia, en numerosas ocasiones, me habían contado que cuando llegué a casa de mis padres adoptivos con casi tres meses dormía siempre con los puños fuertemente cerrados y apretados contra mi pecho, en alguna ocasión vi alguna foto, con ese tiempo de vida ellos me tumbaban bocarriba y lo único que hacía era ponerme en esa posición, a ellos les hacía gracia pero conforme he ido creciendo y analizando otros comportamientos cuando estaba durmiendo (especialmente desde la preadolescencia en adelante) me he iba dando cuenta que aquello que a ellos les parecía tan gracioso no tenía nada de gracioso.

En las cientos de noches que he pasado triste, sintiéndome sola, de bajón…llamadlo como queráis pero miles de sentimientos producidos por la adopción, me encogía y me ponía en posición fetal hasta quedarme dormida con uno de los brazos presionando contra el pecho, el otro, aplastado por mi propio cuerpo, no podía llevarlo hasta mi pecho pero generalmente necesitaba coger algo (una parte de almohada, de sábana…) y presionarlo contra el pecho. Algunos quizás ya hayáis relacionado ambas situaciones, si, en la segunda de ellas que es de la que soy consciente buscaba autoconsolarme y siempre he pensado que también en la primera de las situaciones.

Esas eran y a veces son aunque con menos frecuencia cada vez mis situaciones mientras dormía pero también en numerosas situaciones, en público, me he acariciado y acaricio a veces y de forma discreta una mano con algún dedo de la otra o, en el caso del verano, acariciando una pierna.

¿Reconocéis el autoconsuelo de vuestros adoptados?