Vuelta al cole

Ahora que empiezan a llenarse las aulas de nuevo, ahora que los niños han vuelto a encontrarse con amigos y profesores, ahora es el mejor momento de plantearse en cambiar las cosas porque, ¿qué hay de la combinación adopción y colegio? Y no, no hablo de hacer o no árboles genealógicos y ese retraso en la pedagogía, hablo de comprensión y de aceptación de las diferencias, de exigencias al nivel de cada uno…

Hace unos días leí una publicación en la web Adopción Punto de Encuentro Íñigo Mtz. en la que decía los siguiente “hablar de problemas en la memoria y en el área lingüística por deprivación temprana y malos tratos es hablar del sexo de los ángeles en algunos colegios”, esto aplicado al ámbito escolar es una bomba de relojería, la falta de comprensión, de entendimiento y unas exigencias similares al resto de niños son los elementos perfectos para el fracaso escolar, elementos a los que muchas veces se unen las exigencias de adoptantes por medio de comparaciones como “y que nota ha sacado D.” o “con las buenas notas que saca M” o incluso “H. el hijo de mi amigo es de tu misma edad y ha sacado tan buenas notas que le han dado una beca”.

En este texto de la web Adopción Punto de Encuentro se enfoca sobre todo en ciencia, en aspectos comprobables pero quiero añadir algo más, quiero añadir la experiencia de lo vivido. Muchos son los días que los adoptados pensamos en nuestros orígenes, en nuestra historia, a veces al borde de la ansiedad (especialmente cuando vamos creciendo) y muchas son las veces en las que esas situaciones se suceden días antes de un examen, cuando tienes un trabajo importante o cuando tienes que terminar de leerte el libro por el que al día siguiente te van a pedir que hagas un resumen en clase y no es fácil, no es fácil concentrarse para hacer todo eso y lo peor de todo es esa falta de comprensión por parte de profesores bajo excusas de falta de esfuerzo, de interés o que nos distraemos con demasiada facilidad.

No es fácil lograr que esta situación cambie pero tampoco era fácil que adoptantes entendiesen la importancia de la búsqueda de orígenes como algo necesario y no como una traición y, sin embargo, aunque aún queden rescoldos de esas ideas basadas en pensamientos antiguos, cada vez la comunidad adoptante es/sois, más conscientes de ello. Con la educación debería ser igual, intentar concienciar a aquellas personas que están en primera línea de “batalla”, no a los colegios para que lo mencionen desde arriba y quizás, esa primera línea de “batalla” tenga su mejor sede en las facultades de educación o en los talleres con profesores de forma directa, no con directores y psicólogos de los distintos colegios que, si, tendrán en cuenta esas opiniones, las comentarán pero no les afecta de forma directa y no harán hincapié en cambios en la forma de pensar y educar diferentes a las que existen.

 

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Desconocimiento e integración

Puede que este sea un post algo polémico si se malinterpretan mis palabras (espero que no), intentaré explicar de forma clara la idea que tengo en mi cabeza.

A raíz de los atentados de Cataluña se habla más de integración de un colectivo dentro de la sociedad mayoritaria, sin embargo estos días me ha dado para pensar e intentar extrapolar una actitud que de forma inconsciente en muchas ocasiones llevan/llevamos a cabo. Imagino que estaréis pensando que tiene que ver el terrorismo o el islam con la adopción y, realmente, no tiene nada que ver pero si tiene que ver la forma en la que la sociedad responde/respondemos.

Se nos llena la boca con la palabra integración pero no conocemos o no queremos conocer la realidad de la persona que tenemos en frente y, quizá estos días con la realidad de tantos y tantos musulmanes que nada tiene que ver con el terrorismo y sin embargo se les adjudican desde grupos islamófobos una definición o unas características que no los definen. Hemos podido comprobar como pedimos a la otra persona que se integre en la sociedad de mayoritaria pero no ponemos de nuestra parte para ello, no intentamos conocer lo que viven, su situación social y os preguntaréis que tiene esto que ver con adopción y es que creo que sucede algo bastante parecido en cuanto a la adopción, si bien es cierto que no nos piden que nos integremos de forma directa se nos niega desde el conjunto de la sociedad muchos sentimientos y emociones, se intenta poner voz a una situación no vivida, tanto desde las instituciones como desde la cultura de la desinformación de la sociedad en su conjunto, ¿no es acaso esa negación de una situación real que vive un grupo de personas de mayor o menor tamaño una forma de provocar desintegración? No quiero decir con esto que los adoptados no nos encontremos integrados ya que socialmente crecemos en la misma sociedad que el resto, al menos en una parte importante de nuestra infancia pero sí que es cierto que sentirse incomprendido/a, con unos sentimientos negados y con un desconocimiento real de lo que significa ser adoptado es una forma de que los adoptados queramos esconder el hecho de nuestra adopción por temor a un rechazo, a una negación de forma directa de aquello que expresamos…

El conjunto de la sociedad se encuentra, nos encontramos, en una situación en la que creemos que la integración parte de la voluntad de la persona con una realidad distinta al resto de la sociedad mientras el conjunto de la sociedad se queda de brazos cruzados sin favorecer dicha integración, una sociedad que tira de mitos, desconocimiento, opiniones propias forjadas a raíz de imaginarse que ellos viven la situación sin llegar a vivirla, recientemente llegó a mis pantallas una publicación sobre el lado oscuro, el lado desconocido de la adopción y ese, es el lado que la sociedad debería conocer para no llevar a los adoptados a hacerles sentir mal por su adopción, a hacerles sentir que sus emociones no merecen la pena ser reconocidas.

No tengo la fórmula mágica para que la sociedad conozca la adopción desde dentro (ojalá) y en la medida de lo posible pongo mi granito de arena, sin embargo los medios de comunicación se encargan en muchas ocasiones de difundir imágenes de los adoptados que nada tienen que ver con la realidad, acusándonos de drogadictos, asesinos o personas con constantes problemas con la sociedad cuando el mayor problema está dentro de nosotros mismos, en la lucha que tenemos que llevar con nuestras emociones y, a la misma vez con los estereotipos que la sociedad nos pone.

Nuestro nombre, nuestra historia

Un nombre, para un/a adoptado/a no es solo un nombre, es lo único que conservamos de nosotros mismos, de nuestra propia historia de nuestra propia vida, de esa vida que no ha sido dividida en dos, es lo único que a veces une nuestro pasado con nuestro presente y una de las pocas cosas que nos hace sentir, al menos en ese aspecto, que no tenemos dos vidas, la que vivimos y la que deberíamos vivir.

Muchas veces nos cambian / cambiáis el nombre con el único razonamiento de que no os gusta o no es propio del castellano sin embargo esta es una herida más, indirectamente estáis comunicando que no os gusta una parte del adoptado creando una herida más, una dificultad más para encontrarnos nuestro propio yo, esa identidad dificultada también por unos rasgos físicos irreconocibles en las personas que nos rodean.

Aunque no me encuentro en la situación de una adoptada internacional entiendo que un nombre de origen extranjero pueda resultar en algunas etapas de la niñez una diferencia en el momento en el que quisiésemos ser iguales, aunque a largo plazo es una parte de nuestra identidad y, como decía anteriormente, es lo que une nuestro pasado con nuestro presente.

Un cambio de nombre es una falta de aceptación del propio adoptado cuando pretendéis o deberíais de pretender que aun sin saber quiénes somos, aun sin querer ser adoptados podamos sentirnos orgullosos de nosotros mismos, de nuestros orígenes y de nuestra historia, especialmente de nuestra capacidad de superación y eso, desde luego, no se logra cambiando nuestro nombre porque es diferente a lo común en España o porque no os gusta.

10 cosas que tu niño necesita saber

Hace algunos días distintas páginas de adopción publicaron el enlace de una publicación en inglés del blog “diary of a not so angry asian adoptee” y he decidido traducirla, eso no implica que esté de acuerdo con todo lo que hay en los distintos puntos aunque si con la mayoría.

10.-Tienes derecho a sentirte de cualquier forma con tu adopción

La adopción es complicada, una mierda, una maravilla y una rompecorazones. Podrías sentirte maravillosamente con tu vida ahora o sentirte confuso. Sabes que tus sentimientos sobre ser adoptado son válidos y podrán cambiar en cualquier momento de tu vida y es completamente normal. No hay un camino equivocado sobre la adopción y no hay un camino correcto o equivocado para moverte por la adopción. Tienes derecho a explorar lo que significa ser adoptado en el momento y forma que tu consideres. Tu experiencia es tuya y solo tu sabes lo que es cierto en tu corazón.

 

9.- Puedes verte y sentirte diferente al resto del mundo debido a las pérdidas traumáticas que has experimentado en tu vida.

 

Muchos adoptados son fuertes mentalmente, unos guerreros y valientes con sus batallas diarias. Que sepas que no estás solo y está bien que pidas ayuda si buscas un punto de vista donde sientas que no puedes solo con tus batallas.

 

8.-Tienes derecho a luchas hasta sentirte seguro

 

Recuerda con el paso de los años lo que has disfrutado con tu familia adoptiva, encontrar lo que te conecta con ellos es extremadamente difícil. Sin embargo disfrutaste de la familia que te adoptó como bebé, como adolescente, o tal vez como un adulto. Escuchaste la voz de tu madre biológica y el latido de su corazón desde dentro del vientre de tu madre y llevas su sangre corriendo por tus venas. Eso importa. La conexión que tienes con tu madre biológica importa y puede dificultar la forma en la que te conectes a la familia que te adoptó. Te has hecho fuerte por las experiencias traumáticas en tu vida. Mientras tu no sabes lo que pasó, aquellas experiencias pueden afectar mucho a la forma en la que ves las relaciones con otras personas. Necesitarás luchar contra la forma de conexión y recibir cariño de tu familia hasta que puedas sentir en tu corazón y en tu interior que estás seguro y que nada que hagas o digas será usado por tu familia adoptiva contra ti o diminuyan el amor hacia ti.

 

7.-Tu sentimiento de identidad es solo tuyo

 

La adopción es solo el resultado de una serie de decisiones que han sido hecha para un niño. Como adoptado sentirás que hay cosas en tu vida que están fuera de tu control. Puede que hayan cambiado tu nombre, que no sepas tu verdadera fecha de nacimiento o que estés creciendo en una comunidad de raza y cultura diferentes a la raza y cultura de origen. Todas esas decisiones que fueron tomadas para ti pueden impactar profundamente en la percepción de la identidad y la percepción del mundo que tengas. La forma en la que te veas actualmente puede cambiar completamente en unos pocos de años. El proceso de formación de la identidad incluye explorar tu pasado y buscar conexiones con tu familia y cultura original. Tienes derecho a buscar las piezas perdidas del puzle y a buscar una conexión entre las personas y cosas que te llenan y forman parte de tu vida.

 

6.-Nunca deberías de tener que elegir entre la familia que te trajo al mundo y la familia que decidió criarte

Hay espacio en tu corazón para amar a ambas. Siéntete bendecido por tener una familia para celebrar tus éxitos, vacaciones y cumpleaños con ellos y tener tus necesidades cubiertas mientras haces el duelo por la pérdida de tu familia biológica. Ama a tu familia de origen, que eches de menos a tu familia de origen no significa que no puedas querer a la familia que te adoptó. Está bien echar de menos a tu familia de origen y preguntarte que fue de ellos. Siempre serán una parte de ti.

 

5.-Hay belleza en ser percibido de forma diferente

No es fácil ser diferente y vivir e ir al colegio en un lugar donde nadie se parece a ti ni parece entender lo que estás pasando. Las preguntas sobre quiénes son tus “verdaderos” padres y por qué no puedes estar con ellos, las burlas sin fin y el acoso, las tareas que no puedes completar debido a las incontables incógnitas en tu vida. Todos son recordatorios increíblemente desgarradores de las pérdidas que ha experimentado y lo diferente que realmente se siente. Ser diferente puede ser terrorífico pero también inspiradoramente bello. Somos únicos por nosotros mismos y la vida nos reparte las cartas para las que no estamos preparados para jugar. Es en esos momentos de adversidad cuando descubrimos nuestra fortaleza y resiliencia – Donde luchamos para aferrarnos a las cosas y personas en nuestras vidas que nos traen alegría y fomentan la esperanza. Es en esos momentos en que se nos presentan oportunidades para educar a los demás y crear conciencia sobre los problemas que enfrentamos como resultado de nuestras experiencias en la vida. Es en esos momentos en que decidimos cómo reaccionamos ante situaciones difíciles – donde debemos reunir fuerza para encontrar luz en la oscuridad donde debemos elegir luchar con amabilidad, compasión y amor.

 

4.-Permite dejar ir la culpa que sientes

Como adoptados tendemos a culparnos a nosotros mismos de las cosas que sucedieron en nuestra vida y fuera de control. Nos preguntamos

Nos sentimos culpables por no sentirnos felices por haber sido adoptados y por no poder ser los niños que creemos que nuestros padres adoptivos quieren que seamos. Escuchamos historias de otros adoptados que tienen historias traumáticas y abusos en sus familias adoptivas y nos sentimos culpables por no tener aquellas experiencias también. Nos sentimos culpables por echar de menos y querer a nuestras madres biológicas y sentimos enfado y odio hacia ellas. Nos sentimos culpables por amar a nuestros padres adoptivos y no ser capaces de amar y conectar con ellos de la forma que querríamos. Nos sentimos culpables por el constante enfado y tristeza que sentimos. Nos sentimos culpables por lo perdidos y solos que nos sentimos. Es importante recordar que no somos lo que nos sucedió. No tenemos control sobre las cosas que hicieron que fuésemos susceptibles de adopción. La adopción es un camino increíblemente complejo y no hay un camino correcto o equivocado sobre como sentirnos con la adopción. Tenemos derecho a no sentirnos bien sobre lo que ha pasado en nuestras vidas. También tenemos que hacer lo que podamos para no dejarnos atascar allí. Necesitamos darnos el tiempo y el espacio para sanar. Necesitamos intentar perdonar a los demás y a nosotros mismos para sanar y trabajar para encontrar alguna aparente paz en nuestras vidas.

 

3.-Eres digno de ser amado, y eres digno de ser amado exactamente por como eres

Hay experiencias en tu vida que han hecho que te sientas como si no fueses lo suficientemente bueno para ser amado, pero lo eres. El amor es algo que debería de ser dado sin esperar que vaya de vuelta, y tu mereces tener este tipo de amor en tu vida. Nunca deberías sentir que tienes que comprar amor o amistad o un sentido de pertenencia con cosas como regalos, dinero, tu cuerpo, buenas calificaciones, perfección, pérdida de identidad o cualquier otra cosa que pueda comprometer quien eres o quien crees que eres. Eres digno de amar sin condiciones. Eres digno de amar por quien eres.

 

2.-Tú le importas al mundo

Es difícil entender porque las personas de tu vida eligen lo que te llevó a ser adoptado. Algunas decisiones pueden hacerte sentir que tienes menos valor que otras personas cuyos padres biológicos eligieron cuidarlos. Quiero que sepas y me escuches cuando digo que la vida, tu voz y tu historia tiene un valor en este mundo. Independientemente de como hayas llegado a ser adoptado. Quiero que sepas que tienes la capacidad de hacer cosas maravillosas en tu vida. Nunca olvides que el mundo te necesita.

 

1.-No estás solo

Ser adoptado puede ser bonito, solitario, maravilloso y devastador. Puede ser difícil vivir en un mundo donde las personas que respiran el mismo aire que tu, pero nunca entenderá lo que has pasado y porque te sientes de la forma que lo has hecho. Es algo que nunca podrá ser plenamente capaz de experimentar. Nunca es fácil sentirse incomprendido. Nunca es fácil sentirse perdido en un mundo al que se le anima a abrazar, pero nunca se siente completamente como el suyo. Nunca es fácil oír que te dieron “la oportunidad de una vida mejor” cuando todo lo que quieres es experimentar la vida de la que te arrancaron. Una vida que quizás nunca has tenido la oportunidad de conocer. Por favor que sepas que no estás solo. Hay comunidades de adoptados que tienen experiencias similares lo que hace que te sientas comprendido por como te sientes. Mantén en tu vida a personas que te quieren y se preocupan por ti. Habla con ellos sobre las cosas que te duelen. Mientras que las palabras que necesitas decir acerca de lo que sientes pueden ser perjudiciales para tus seres queridos, el dolor sanará con el tiempo. Sin embargo, el dolor de perderte crearía una herida profunda y devastadora que tus seres queridos llevarían consigo para siempre.

Que sepas que eres muy querido

 

Soy adoptada y no me drogo

Hace algunos días, concretamente el día 26 de junio, el periódico El Mundo, en su edición de baleares, lanzaron una información donde, desconozco con qué finalidad, hicieron referencia a la relación adopción y drogas y creo necesario defender lo que a tantas personas incumbe como es la adopción, especialmente jóvenes y niños por los incrementos en los números de adopción de los primeros años del presente siglo, desde el punto de vista de una adoptada y en un intento de aprovechar el alcance que pueda tener desde este humilde rincón.

Empezando por el titular, una noticia no debe ir titulada con la declaración de una fuente, si la intención era obtener más visitas creo que lo habéis conseguido pero con una mezcla de enfado e indignación por parte de la mayoría de lectores. Entrando en el cuerpo de la noticia lo primero que se puede leer es lo siguiente “Fernando tiene la droga grabada en los genes. Sus padres biológicos eran heroinómanos”, pongo inmensamente en duda esa referencia que hace este medio, en el subtítulo del mismo se menciona un estudio de la universidad de Commonwealth, habla de una mayor vulnerabilidad a la adicción no vulnerabilidad hacia probar drogas o que, como da a entender por el contexto del primer párrafo, se active un gen llegada cierta edad para probar las drogas. Avanzando en esta noticia se hace referencia a las palabras dichas por Marcos Campoy, director de Proyecto Joven quien no se atreve a decir una cifra de personas adoptadas con problemas de drogadicción que llegan a la asociación sin embargo si hace referencia a un porcentaje aproximado, su dato es que un 10% de las personas que llegan a proyecto joven son adoptados, esto quiere decir que el 90% restante son personas que conviven con su familia biológica, ya sean padres, abuelos o tíos, visto así me pregunto, ¿se sigue viendo igual de alto el porcentaje al darle la vuelta a la tortilla?, ¿cuál es el total de adoptados que tienen problemas de drogas? Creo que mucho más inferior de lo que intenta reflejar esta publicación. Siguiendo con las palabras de Campoy este mismo hace referencia a que el hecho de ser adoptado es usado como una excusa para justificar la adicción sin embargo él mismo de forma previa y el propio medio en el que esto se publica usa la adopción como una justificación de la drogadicción, un poco contradictorio, ¿no, señor Campoy y señora Sampedro (periodista que ha redactado la información)?

La información publicada por el periódico El mundo en su página web, en su versión digital, se basa en el testimonio de dos jóvenes, tres si se cuenta la adicción mencionada de forma superficial por la hermana de Linda, tres experiencias de relación de adicción a la droga y, aunque sea menos atractivo, menos interesante para el público, déjeme señora Lola Sampedro que le cuente que soy adoptada, nunca he fumado, ni tabaco ni mucho menos ninguna otra sustancia, nunca me he drogado, a pesar de beber, como casi cualquier joven, jamás me he emborrachado, tengo, al igual que otros muchos adoptados, una carrera universitaria y, probablemente, la libertad suficiente para decirle que su publicación ha dejado la profesión que amo a la altura del betún. Soy consciente de la dificultad de encontrar información para publicar en época estival pero sea responsable de publicar de forma acorde al medio de comunicación en el que escribe y no como si de un blog se tratase (lo siento, yo tengo licencia de ser subjetiva en mi propio blog y no por ser yo sino porque quien entra en un blog es consciente de que se trata un espacio subjetivo). Por encima del titular se cuenta que se trata de una información con motivo del “Día internacional contra la drogadicción” le sugiero que la próxima vez no meta la adopción en un tema de droga y si quiere hablar de consecuencias de la adopción infórmese de forma correcta, dé datos realistas porque si, la adopción es una gran mierda pero no nos hace yonkis ni borrachos.

Un cordial y sincero saludo para los responsables de que esto se haya publicado, desde Lola Sampedro a las personas que estén por encima en el equipo de redacción, a pesar de la indignación expresada en esta publicación todos tenemos derecho a equivocarnos.

Facebook

En vista de cosas que se aproximan y la buena acogida del blog desde el mes de abril, por lo que os doy las gracias, he decidido hacer una página de facebook, esta lleva el mismo nombre que el blog, “una adoptada más”.

Aprovecho también esta publicación más informativa para pedir disculpas por reducir las publicaciones mensuales ya que el verano tiene trastornados mis horarios y tiempo.

Os espero en facebook.

La otra pieza del puzle

Aunque no lo creas a veces también me acuerdo de ti, aunque no lo creas me pregunto tantas veces si alguien te dijo que nací, si, en caso de saber que existo, te explicaron que no me volverías a ver, que no me verías aprender a hablar, a andar, mis primeros días de colegio, mis graduaciones en institutos, mis primeros trabajos o mis primeros besos, aunque no lo creas a veces también pienso en ti.

También soy parte de ti, de todo lo que tienes de bueno y de malo, de tus virtudes y tus defectos, aunque pocas veces te tengan en cuenta también soy parte de ti, otra de las piezas perdidas de mi puzle, papá.

 

 

Padres adoptivos, ellos también son parte de nosotros, quizá con menos peso en nuestra mente por el lazo que nos une a las madres biológicas pero no dejan de ser una parte también de nosotros, de nuestra genética. No olvidéis que no dejan de ser una pieza de nuestro puzzle, de nuestra historia de vida.

 

Cuando cuento cuanto duele

Hoy quiero hablarte a ti que dijiste que nada duele más que el desamor de la pareja, hoy quiero hablarte a los ojos pero no sé dónde te escondes, quiero contarte algo que, por suerte, solo sabemos unos pocos, quiero contarte que hay algo que duele mucho más. No te extrañes por haber dicho “por suerte” porque es una suerte, es tu suerte, que ese haya sido el mayor dolor de tu vida. Déjame que te hable de dolores del alma.

Déjame que te hable de cuanto duele llorar en silencio cuando te falta un abrazo, déjame que te cuente cuanto duele que el primer abrazo llegue tarde o que sientas que no estás en el lugar que te corresponde. Imagina cuanto puede doler crecer sabiendo que eres tan diferente como para no saber quién eres o que, algo que puede resultar tan simple como mirarte al espejo y no saber por qué eres más alto o más bajo, por qué tienes los ojos marrones o verdes, el pelo castaño o pelirrojo o la nariz más chata o puntiaguda, no sabes lo que duelen esas conversaciones cuando un amigo dice que se parece a su padre o a su madre, que pueden compartir actividades con ellos o que sus aficiones son tan parecidas que comparten ese tiempo juntos porque en la adopción, a veces, da la casualidad, da la coincidencia, pero a veces no. Intenta entender cuanto duele no saber tu historia, ni sus razones para no tenerte con ellos, que vivimos tan deprisa que pocos son capaces de valorar el lazo que les une a sus madres y que, por ser adoptados ese lazo se estiró, se estiró tanto que duele. Intenta imaginar lo que duele que la gente no entienda lo que sientes, que pocos son los que quieren escucharte porque a veces, como en matrix, abrir los ojos a la realidad puede ser doloroso. Imagina que sientes que llegada a cierta edad te cuesta confiar en la gente, que esa desconfianza no te deja querer, no te deja amar lo suficiente en el tiempo normal que la gente suele amar.

Quizá no sepas, y por eso dices que no hay nada como el mal de amores, que entender la propia historia conduce, en muchas de las ocasiones, a pensamientos suicidas llegando a veces a intentar quitarse la vida, ¿cuánto tiene que doler la adopción para llegar a ese punto? Puedo seguir contándote que duele despertar con pesadillas por el miedo a la soledad, al reabandono o despertar simplemente con nerviosismo, sin recordar las pesadillas, sin entender nada pero sabes, por algo que te dice el corazón que ese nerviosismo tiene que ver con la adopción, duele tener sueño y no poder dormir por la misma razón que te despiertas. Duele tener ansiedad en momentos puntuales porque muchas cosas a tu alrededor te recuerda que eres adoptado. Duele el miedo a decepcionar a los adoptantes, a dañarlos porque la sociedad te dice que estás en deuda con ellos, duele que nieguen que te sientes así solo porque cuesta aceptar que alguien a quien quieres puede estar sintiéndose igual pero si de verdad quieres no niegues, acepta y ayuda a sanar las heridas.

Imagina, solo imagina que a veces duele más la vida que un desamor.