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A ti que no me conoces

Esta noche quiero escribirte a ti que me ves pero no me conoces, que me hablas pero no sabes como soy, que dices mi nombre sin saber que para bien o para mal tiene una connotación especial, esta noche te escribo a ti que dices conocerme pero no sabes ni la mitad de las historias que definen quién soy.

Puede que a veces me muestre dura, fría y/o distante pero solo es una coraza, debajo hay una persona llena de miedos. Tal vez a veces veas a alguien tímido pero detrás de eso solo hay desconfianza, prefiero conocerte antes que dejar que me conozcas. Quizás creas que soy difícil de conocer pero soy más fácil de lo que crees. Si ves a una persona agresiva (verbal o físicamente) no me juzgues, es una reacción incontrolable para echar de mi vida a todos antes de que me echen a mí de la suya. Puede que una vez me conozcas veas a una persona grande por todo lo que he pasado pero yo me veo pequeño/a. Creerás que no me dejo querer pero me siento tan indefenso/a que pocos llegan a verme con la guardia tan baja como para que me acurruque en tus abrazos pero los necesito aunque no lo parezca.

A ti, que no me conoces aunque creas que si, dame la oportunidad de verme con la guardia tan baja en medio de un abrazo o de un beso que cuando lo hagas te sorprenda verme así.

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Despedidas

La vida sin etapas y esas etapas están llenas de personas que entran y salen de nuestra vida ¡Vaya novedad! ¿Verdad? 😜 Etapas llenas de despedidas que no tienden a ser agradables para nadie pero ¿y para los adoptados?

Cada vez que he tenido que afrontar una despedida por un cambio de etapa he preferido seguir mi vida, con normalidad, como si esa etapa no fuese a terminar quizás, a lo sumo, quedo con aquellas personas que llevo más tiempo sin ver pero en ningún momento lo veo como una despedida.

¿Que pasa dentro? ¿Que se me pasa por la cabeza? A veces nerviosismo, tristeza por perder lo que hay en ese presente, desconexión, esa desconexión que hace parecer que el final de una etapa no fuese conmigo.

¿Pasotismo? ¿Dejadez? ¿Qué ven desde fuera a esa actitud el resto de personas? Algunas personas ven los cambios de etapa con ilusión, motivación, grandes expectativas pero a otros nos suelen traer a la cabeza recuerdos de perdida, tener que volver a construir con el esfuerzo que supone y mucho más.

¿Reconocéis esa actitud en vuestros adoptados? Quizás en un cambio de ciudad, de colegio o similar.

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Empiezo a empezar

Suena en el silencio,

música instrumental,

suenan palabras

resuenan recuerdos

pensamientos

Resuenan emociones

resuena dolor

resuena la imaginación

Tu recuerdo en una canción.

Miro, el silencio roto por la nota

la nota de un piano

un piano con todas sus cuerdas

y a mi, a mi vida, le falta la cuerda de tu recuerdo.

escucho, el latido de un corazón vivo,

ese mismo latido que una vez consideré muerto

Escucho esos pensamientos que una vez fueron acordes de imaginación,

de imaginación de la que hace daño,

de la que sueña que nunca fui para ti,

de la que una vez rompió besos,

besos que no hacían sentir amor

besos de esos, de los que no calman el dolor

ni sanan las heridas

Besos que no secan las lágrimas

ni silencian el dolor.

Suena, en el silencio,

música instrumental,

que me sabe a uno de esos abrazos tuyos,

de esos que nunca sentí,

de esos que eché en falta cada noche de las que te pensé,

noches en las que te imaginé, soñé, idolatré.

Cada una de las noches que me equivoqué pensándote como no eras.

Ahora te siento, te siento cerca, no te veo, no puedo tocarte

ahora que no te idolatro,

ahora que puedo saber mi verdad conociendo la tuya

Ahora, duelen menos esos besos que faltaron, duelen menos esos abrazos añorados.

Ahora, una parte de mí descansa tranquila,

duerme sin despertares a media noche

Ahora, una parte de mi,

no siente la necesidad de luchar contra ti,

luchar contra mi.

Se terminan poco a poco las respiraciones agitadas,

los despertares con ansiedad

las lágrimas sobre la almohada, ahora, todo esto, empieza a terminar.

Ahora empiezo a empezar.

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Perdón

Perdonar, debes aprender a perdonar. No sé en los últimos años cuantas veces he escuchado estas palabras en un contexto en el que se habla de adopción, lo mejor de todo es que suelen provenir de personas ajenas a la adopción, no siempre, pero si en la mayoría de ocasiones. Cada cual en nuestra historia tendremos alguien a quien, según estos amantes del “perdonar”, a veces debemos perdonar a nuestros orígenes, otras a los padres adoptivos, otras a las instituciones pero, yo pregunto ¿serían ellos capaces de perdonar? ¿Acaso tenemos realmente que perdonar algo o a alguien?

Todo este discurso me recuerda al agradecimiento que se nos exige muchas veces a los adoptados, un discurso que cada vez, por suerte, hay más conciencia para rechazarlo pero aun no lo hay con los perdones, creo que no es cuestión de perdonar sino de sanar las heridas y ese, ese un trabajo no solo del adoptado sino también del resto de personas de la sociedad, desde saber que no hay rencor sino heridas que hay que sanar hasta tener conciencia de que pedir que el adoptado perdone solo abre más las heridas porque hace pensar en la razón por la que le piden que perdone, le hace pensar en sus propias heridas de una forma, según a mí me ha afectado, más insana que sana.

Hay adoptantes que sienten que el adoptado debe perdonarles por sus errores pero lo expresan como si hubiese rencor en el adoptado y no, no es rencor es dolor, heridas que se sanan muchas veces escuchando, lo verbal y lo no verbal, como se suele decir popularmente, escuchando con la mirada. Este rencor y este perdón están bastante enlazados con el agradecimiento, sin embargo, no solemos mirarnos tanto para analizar el daño que esto también está haciendo.

 

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Amistad o soledad

En una publicación anterior ya hablé sobre la forma de relacionarnos de los adoptados en muchas ocasiones, de los miedos pintados de timidez pero, ¿qué hay de la otra cara de la moneda? ¿Qué hay de los amigos de los adoptados?

Obviamente como adoptada nunca he vivido esa cara de la moneda de no ser adoptada pero si amiga de una persona adoptada pero si que he pensado muchas veces en ello, en lo difícil que debe ser la amistad con un adoptado y si, digo difícil porque no debe ser fácil que una persona ajena a tus experiencias, que no has elegido (antes de saber que eras adoptado) formar parte de la vida de ese adoptado, lidiar con las consecuencias en comportamientos que nos genera, como estar más irascibles en según qué situaciones por miedo al abandono, a la soledad u otra infinidad de situaciones. Una vez que esos amigos lo saben muchas veces se convierten en la persona a la que les contamos nuestros sentires, emociones… en definitiva suelen convertirse en nuestra vía de liberación y eso, supongo, no debe ser nada fácil.

Tras escribir esta introducción decidí pedirle a una amiga, a mi mejor amiga, que escribiese como era ser, para ella, amiga de una persona adoptada y esto fue lo que me escribió.

“Por la parte q me toca en esta situación no creo q ser amiga de una persona adoptada sea complicado, pienso q no es algo q deba condicionar esa amistad, pues creo q cualquier relación d amistad sea cuál sea tiene sus “dificultades”

Tampoco puedo negar que en ocasiones hay cosas que he evitado decir por temor a hacerle daño debido a su situación pero al igual q con cualquier persona por el motivo que sea si se que les va a hacer daño tengo esa misma reacción al igual que tampoco puedo negar que por sus vivencias aunque les cueste expresar sus sentimientos por miedo al rechazo, la soledad, etc…. Cuando los muestran son totalmente sinceros, jamás van a fingir un sentimiento y eso bajo mi punto d vista es un gran punto a su favor…..

Desde mi más sincera opinión eso d que sea difícil la amistad es más un pensamiento del adoptado que una realidad pues yo puedo decir que tengo una gran amistad con una adoptada y diría sin dudar que es d las mejores amistades que he tenido (probablemente por lo sincero d sus sentimientos) y nunca me ha supuesto ningún problema escuchar sus miedos, sus inquietudes….. y ayudarla en todo lo que estuviera en mi mano y no porque sea adoptada sino porque es mi amiga y porque es lo que hago con mis seres queridos, sin mirar nada más que su corazón, que es lo que a mi me importa…. En definitiva no es difícil ser amiga d una adoptada quizás en mi caso ha sido más que fácil, por su gran corazón, por su forma d ser a la que no le cambiaría nada de nada porque para mi es perfectamente imperfecta y eso me encanta😊”

Sin embargo no siempre es fácil porque quizás un día topé con una persona maravillosa como ella pero por el camino encontré a otros que me dijeron que preferían no escuchar sobre ello, algunos porque les dolía escucharme hablar de lo que me dolía, otros porque quizás fruto de ese dolor o incomprensión juzgaban, acusaban o criticaban a todas aquellas partes que me habían dañado causando más daño que reparo por juzgar a quien, para bien o para mal, forman parte de mi historia.

Esto es el día y la noche de como las personas, de forma individual y no dentro del conjunto de la sociedad ven la amistad desde fuera, estas son las personas que adoptados nos encontramos y, al menos en mi vida me he encontrado más de las segundas que de las primeras.

¿Qué asusta tanto de un adoptado? ¿Duele tanto el dolor de quien queremos para no querer/poder acompañarle en su historia de vida presente y futura?

En una de las primeras publicaciones escribía que no somos un bicho raro, ahí se forja la base de la amistad de un(a) adoptado/a en la infancia pero ¿y la amistad de un adulto/a adoptado/a? Es en el inicio de la adultez en el que muchas veces debes elegir, dentro de la amistad más íntima, entre varias amistades a cambio de tragar el dolor o de pocas a cambio de una medio soledad.

Hace no mucho hablé también con la ex-pareja de una persona adoptada y me contaba cosas parecidas a esto que cuento en la amistad, ¿están las personas preparadas para soportar el dolor ajeno? ¿Las respuestas irracionales? ¿Las reacciones incontrolables?

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Madre no solo hay una

Da igual los años que pasen, duele y dolerá el primer domingo de mayo. Cada año cuando se acerca la fecha intento convencerme de que este año no será igual, que me entristeceré menos, pero nada de eso se cumple. Abro los ojos al despertar y veo fotos de las mamás de mis amigos en las redes sociales, fotos de mamás con un parecido envidiable, mensajes a mamás con frases como “viva la madre que me parió”, “madre no hay más que una” y un largo etcétera, es en ese momento en el que es difícil mantenerse impasible ante un día como este.

Llevo años sin felicitar a una madre por un día como este, hace años que dejé de felicitar a mi madre adoptiva pero es que para mí detrás de este día solo hay dolor y un intenso deseo de que pasen las horas que lo componen. No sé si alguien puede llegar a acostumbrarse a eso pero, al menos, si a aceptarlo. Esto que os cuento no lo cuento por mí, lo cuento por vosotras, y en parte también por vosotros, los padres que me leéis, entiendo que haya hijos adoptivos que feliciten, que lo sientan este día, pero como yo seguro habrá otros adoptados incapaces de expresar algo que no siente, de felicitar un día que contiene aun espinas que se clavan en el alma, no es rencor hacía vosotros, no es por vosotras.

Entre tantos mensajes de felicitación la sociedad te dice que debes sentirte afortunado por tener unos padres, la sociedad dice que eres un desagradecido si no te sientes afortunado, la sociedad dice que tienes una madre, la sociedad dice a veces también que la otra no es tu madre porque te abandonó, que deberías incluso sentir rencor y estar enfadada con ella, la sociedad dice que no todo es genética pero no saben que esa herida no es por la genética sino por la identidad, por un vínculo irrompible, por mucho más que la genética, mucho más que los que lo tienen no son conscientes de cuan ricos son. La sociedad… ese grupo de personas que quieren enseñarte a vivir tus problemas cuando ellos no han vivido tus problemas.

Dicho esto permitidme por favor, haced algo por todos los adoptados, por todos nosotros, si vais a escribir un mensaje en vuestras redes sociales felicitando el día de la madre escribir también felicitando a todas las madres biológicas también, reconociendo que sin ellas nosotros, los adoptados, no existiríamos, por bien o mal que lo hiciesen por fácil o difícil que fuese su vida, sin juzgarlas. Haced ver que existen personas para las que “madre no solo hay una”.

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La importancia de la mediación

¿Qué hay de la búsqueda de orígenes? ¿Es tan importante para nosotros los adoptados?

Os puedo asegurar que no hay duda de ello, obviamente no todos quieren hacer una búsqueda activa pero, seamos sinceros, si una mayoría y, dentro de los que dicen no querer hacerla hay casos de conflictos de lealtad pero no es la razón de esta entrada.

Hace algunos meses comencé mi búsqueda de orígenes, una búsqueda de orígenes que ha dado sus primeros resultados en estas semanas que llevo sin publicar. Una búsqueda de orígenes que me ha aportado una paz a la vez que inquietud y esa inquietud si hubiese estado fuera de control me hubiese llevado a errar a contactar con mis orígenes.

Cuando eres adoptado/a tienes que aprender para, llegado este momento, controlar los impulsos, saber que existen expectativas, no solo en uno mismo sino también en la otra parte, en la parte correspondiente a la familia biológica, una historia detrás de tantos años que los adoptados no conocemos y mil y un hechos diferentes que pueden llevarnos a un fracaso en la relación entre adoptados y familia de origen.

Hace unos meses, en el congreso Galego de adopción hablábamos sobre adopción y las redes sociales y si, todos los adoptados buscamos en algún momento, con más o menos éxito, nuestros orígenes a través de las redes sociales y la clave de esto es la educación en la importancia de la mediación por parte de los adoptantes yo lo tuve que aprender sola aunque, en parte, gracias a otros adoptados que han ido entrando en mi vida a una edad tardía aunque justo a tiempo de meter la pata.

El estar centrada en tal etapa es lo que me hace no publicar con tanta frecuencia porque mis emociones son difíciles de explicar sin contar hechos, hechos que son tan específicos de mi historia que no creo que este sea el lugar ni el momento para contar.

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Descubriendo a los Robinson

A veces recibo mensaje vuestros, unos más faciles de responder, otros más difíciles y otros con sugerencias. Hace entorno a dos meses, con la publicación de la entrada respecto a la película coco recibí uno recomendándome otra película infantil y ahora quiero, además de darle las gracias a la persona que me la recomendó y disculparme por la demora, compartir con vosotros esa película.

“Descubriendo a los Robinson” es el título de la misma, en ella se narra como un niño es dejado en un orfanato de bebé por su madre quien antes de dejarlo en la puerta lo abraza, al cabo de los años, cuando el niño tiene 12 es un inventor en potencia pero todos sus inventos fracasa y, lo que es peor, fracasan delante de posibles adoptantes que van a conocerlo (en el contexto de adopción americana) por lo que nadie quiere adoptarlo y decide inventar algo que le haga obtener de su memoria la imagen de su madre para buscarla e irse con ella pero un villano del futuro viaja a su tiempo para robarle el invento a la par que un “policía del tiempo” para salvarlo. Una historia sobre abandono que intenta transmitir que las cosas suceden porque tienen que pasar de esa forma para que en el futuro vengan cosas mejores.

Podríamos buscarle los tres pies al gato y quedarnos con la parte negativa, una forma de justificar el abandono y quizás algún niño lo haga pero yo prefiero quedarme con la parte positiva, la ya comentada, que si las cosas pasan luego vendrán cosas mejores, tal vez esta sea también una forma de consolarme a mí misma pero creo que, a pesar de todo lo malo, anclarse en el pasado no ayuda a nadie, aunque duela ahora y siempre.

Aunque a veces me demore en las sugerencias que me hacéis, no me olvido.

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Sumando y no restando

Hoy quiero hablarle a los padres, a ellos, a los hombres. No sois padres solos. No sois sus únicos padres. Espero que si a alguno de vosotros os ha impactado este mensaje no deje de leer sino que se anime a seguir haciéndolo.

En adopción se habla mucho de madres, de tener dos madres, de madre biológica y madre adoptiva pero, ¿qué pasa con el padre? Enseñadle a entender que también tienen un padre biológico, un padre biológico al que pueden amar, odiar u obviar pero dadle la oportunidad de decidir a ellos y ellas.

No sois más ni menos padres porque al final vuestro adoptado es como es gracias a ambas partes, tanto biológicamente (madre y padre), como a ambas partes de su vida, la biológica y la adoptiva. Centrémonos en sumar y no restar, en sembrar amor y no odio o indiferencia y que sean ellos quien, una vez hayan sentido que por vuestra parte tiene permiso a amar también a su padre, decidan.

Respecto a las familias homoparentales y monoparentales ojalá deje de existir un día de la madre y del padre y haya pronto un solo día para ambas cosas, un día para la familia sin depender de lo que haya entre las piernas pero mientras enseñadle, dado que es el padre biológico el que tiende a caer más en el olvido, que también hay un padre biológico.

Independientemente de adopción como tal entendida me encantaría que esto también se aplicase a aquellas nuevas parejas de madres que ejercen de padres, que no mantengan una competición con el padre del pequeño sino que sumen y no resten, esto mismo se lo decía desde mi cuenta personal de Facebook hoy a un conocido que convive con el hijo de su actual pareja y ejerce de padre cuando felicitaba a los padres que ejercen pero especificaba en no felicitar a los que no ejercen, ¿el resultado? A pesar de que la mamá del peque le dio “me gusta” a mi comentario, él me lo borró. Dejad que sean ellos quienes decidan si deben considerarlos sus padres o no y a quien, sin ser personas tóxicas, solo sumando en la vida de los niños, no restando.

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Habilidades sociales 2.0

Habilidades sociales 2.0 no es el más original de los títulos, lo sé, pero si el que mejor define esta entrada. En la anterior publicación hablé sobre este tema y, para mi sorpresa, generó más interés del que esperaba.

Cuando eres adoptado/a te ves en la necesidad de asimilar cosas demasiado complejas, diría que los adoptados somos personas con un mundo interior increíble, quizás por todo lo que guardamos, por todo lo que callamos y esto lo hacemos muchas veces porque sentimos que, especialmente nuestros iguales, no nos van a entender (especialmente preadolescencia y adolescencia). Alguna vez lo hablas, lo mencionas y con la sensibilidad propia de esa edad, ninguna, te bombardean a preguntas, otras sencillamente callas, callas para todo, estás físicamente presente pero mental y emocionalmente lejos del grupo, estar sin estar y es entonces, cuando eso se produce día a día, cuando empiezan a considerarte “bicho raro”, el que no habla, el adoptado, el que aburrido, quizás no te lo dicen a la cara pero cada vez más empiezan a organizar salidas sin avisarte, empiezan a quedar fuera del colegio sin avisarte, empiezan a extender rumores sobre ti, rumores a veces absurdos que llevan como trasfondo “el rarito” ¿Qué haríais vosotros si eso sucediese? ¿Seguir relacionándoos con las mismas personas o alejaros aunque supusiese quedaros solos? Algunos, creo que la mayoría, tomamos la segunda solución, alejarnos. En mi caso durante los recreos del colegio seguía haciendo el paripé pero no tenía ningún interés en hacerlo más allá del tiempo necesario y os preguntaréis por qué hacer el paripé, simple, para no llamar la atención. Sin embargo, desde el punto de vista adulto te señalan con el dedo como una persona antisocial, incluido el psicólogo del colegio, si lo hay. En esos momentos te sientes que no tienes valor, para nadie, tu autoestima cae hasta lo más bajo, crees que naciste solo para ser rechazado, desde tu familia biológica hasta tus iguales, esto junto a todo lo demás que conlleva la adopción en la adolescencia, especialmente en mi caso la búsqueda de identidad, hace muy cuesta arriba algo que, a pesar de ser una etapa de cambios, se supone debes recordar con grandes anécdotas y momentos divertidos. Muchas veces todo esto trae otro tipo de consecuencias similares a malas notas, no querer estudiar o simplemente, aunque estudiemos malas notas porque no somos capaces de memorizar tanto entre tanto caos, tanta locura de emociones y tantos sentimientos.

¿Soluciones a todo esto desde el lado adulto? Principalmente no juzgar, no sacar conclusiones de que es algo que viene con nosotros, con nuestra forma de ser, porque al final el tiempo os demostrará que nada tiene que ver con nuestra personalidad sino con nuestra historia y, bueno, ¿qué pasaría si fuese con nuestra forma de ser? ¿mereceríamos por ello menos ayuda para tener relación con nuestros iguales? Estoy segura de que vuestras respuestas son que no. Siempre creo que la comunicación es la clave, comunicación con nosotros, con los adoptados y comunicación con el colegio/instituto porque esa relación con los iguales se produce especialmente dentro de las aulas. Creo que el cambio debe venir por las dos partes pero si estoy segura que el adoptado no cambiará hasta que vea cambio por parte de quien le está dañando.

Cuando llegas a la adultez, si esto no ha tenido solución tiene consecuencias y, entre otras, tiendes a equivocarte al relacionarte con los demás, especialmente al principio de la adultez, luego, como todo, vas aprendiendo, pero es un aprendizaje tardío que el resto de personas van aprendiendo durante la preadolescencia y adolescencia. Bajo mi experiencia es algo que lleva pocos años aprender y, a pesar de mis pocos años como adulta, creo que esas secuelas ya están bastante paliadas pero no desaparecidas.