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Todo tiene un por qué

Durante el 2º Congreso Galego de Adopción, en uno de los turnos de preguntas, alguien me lanzó la siguiente “¿Qué crees que es lo que peor hacemos los padres adoptivos?”, una pregunta difícil de responder en el momento pero de cuya respuesta no me arrepiento, dije, con otras palabras, que uno de los mayores errores era no buscar un por qué de los actos. Este es un fallo de la sociedad en su conjunto pero que en adoptados puede llegar a hacernos mucho daño.

Los actos pueden llegar a ser la forma más inconsciente de comunicar algo, desde gritos, golpes, refugio en videojuegos, aislamiento respecto a nuestros iguales, incluso el acercamiento a drogas en la adolescencia. Muchas veces estos actos son difíciles de identificar incluso para nosotros mismos, para las personas que los llevamos a cabo, con más o menos gusto por nuestra forma de ser podemos achacarlo a un “es que soy así” pero a veces, después de un intenso trabajo por parte de uno mismo descubres que no, que nada tiene que ver con tu forma de ser sino con emociones y sentimientos que no han encontrado otra vía de escape que, generalmente, actos agresivos de una u otra forma (voces, golpes, peleas…) o aislamiento (videojuegos y otras aficiones en exceso) o incluso una saturación del propio tiempo libre en actividades varias.

Soy periodista, no psicóloga y desconozco si hay alguna fórmula exacta para canalizar esto pero creo que una buena forma es proporcionar las herramientas necesarias para comunicar por otras vías tales como la música, la pintura, la escritura… actividades varias que motiven a cada uno pero que, a la misma vez, permitan comunicar y transmitir lo que guardamos.

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Congreso Manaia

Los que seguís el blog con frecuencia sabéis que hará un mes que estuve en Pontevedra, en el congreso organizado por la asociación Manaia. Cuando estuve en Granada un par de semanas después del ya mencionado evento conté un poquito por aquí lo hablado aquella tarde pero no fue así que el congreso de Galicia y esto tiene un por qué y es que el equipo de Manaia grabaron aquel congreso y estaba esperando a poder compartiros los vídeos.

Os comparto los enlaces correspondientes a mi participación (y con esto los que aún no sabéis quien soy lo sabréis jeje), son un total de 3 enlaces, el primero con la ponencia en sí, el segundo con un breve turno de preguntas y el tercero un turno de preguntas junto a madre de marte, con quien compartí mesa. En la misma web tenéis el resto de vídeos del congreso.

Aprovecho para darle las gracias a las familias que forman Manaia, por su invitación y por cada detalle para que todo fuese perfecto, por la organización y por hacerme sentir tan cómoda durante el tiempo que estuve con ellos.

Ponecia (duración 12 min) http://tv.uvigo.es/video/138651.html

Turno de preguntas 1 (duración 10 min)  http://tv.uvigo.es/video/138673.html

Turno de preguntas 2 (duración 34 min) http://tv.uvigo.es/video/138717.html

 

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Lealtades

Miedo, tenía miedo de los reproches, miedo de las consecuencias negativas que pudiese tener expresar según que sentimientos. De eso no hace tanto, muchos le llaman sentimiento de lealtad pero, según como yo me he sentido diferencio dos tipos de miedo a expresarse.

Por un lado aquel que si te expresas dañas a la otra persona, atacas más lo emocional y sabes que no habrá repercusiones convertidas en actos pero si en emociones, quizás más enfados, más incomprensión, distancia… para mí esto es realmente el principio de lealtad. Tengo la impresión de que esto es algo más de una etapa más infantil o, más que infantil, cuando sabes que legalmente aun tienes el respaldo de alguien, ya sea de figuras adultas dentro de la propia familia como del Estado.

Por otro lado aquel que si expresas ese daño puede llevar a repercusiones en forma de actos y afectan al adoptado más por los actos, generalmente relacionados con cuestiones económicas, pagas, el propio sustento pasada la mayoría de edad… y esto lo definiría más como un principio de supervivencia.

Sin embargo minutos antes de empezar a escribir esto, mientras pensaba en cómo desarrollarlo no lograba separar la supervivencia de ninguna de las dos etapas, en la primera una supervivencia más sentimental, más emocional, que se traduce en una lealtad y en la segunda una supervivencia menos emocional pero más relacionada con necesidades como la capacidad de independencia económica de cada uno, y más en el panorama actual, que con las emociones pero que, a fin de cuentas, también se traduce en una lealtad a cambio de dinero, suena algo así como una especie de prostitución del propio cuerpo pero es complejo de definir como tal porque a fin de cuentas la palabra prostitución va ligada al sexo y esto tiene más que ver con emociones que con sexo y es por eso que prefiero no usar esa palabra.

Esta publicación ha terminado por convertirse en una reflexión en voz alta con términos indefinidos, poco claros incluso para mí que hace unos minutos creía tenerlo claro, una reflexión en voz alta que perfectamente podemos llevar a término entre los que queráis comentar. Probablemente sea de las publicaciones que han quedado más abiertas hasta el momento pero creo, también, que igual que me puedo nutrir de los comentarios quizás abra una nueva línea de reflexión en ti que me estás leyendo ahora mismo.

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Somos epigenéticos

A veces los adoptados nos planteamos cosas que un hijo biológico no se plantearía o, si se lo plantea, tiene la respuesta cerca porque esa respuesta en muchos de los casos redirige hacía algún familiar, no necesariamente padres. Una de esas preguntas tiene que ver con los parecidos que van más allá del parecido físico, con el parecido en aficiones, en gustos y que, de alguna manera, muchas veces se relaciona con lo que se conoce como inteligencias múltiples y la herencia de estas inteligencias.

Empecemos por esos parecidos que van más allá del físico, por los gustos, por las aficiones. Es evidente que todas las personas tenemos unas aficiones, unos intereses por el deporte, el arte en cualquiera de sus formas y/o por los animales entre otros, después de observar hermanos adoptados en los cuales muchas veces coincidían estas aficiones supe que había algún tipo de conexión, al principio y tras plantearlo en ámbitos reducidos intentaron convencerme que no tenía nada que ver con la genética ni con la biología, sin embargo recientemente, en un grupo de mayor tamaño, me mencionaron el término epigenética y, desde mi total desconocimiento de biología,  quise saber un poco más sobre ello. Es un término que ni si quiera recoge la RAE, es por ello que tras consultar varias webs que definen el término con la misma esencia pero diferentes palabras me quedo con la siguiente definición de la web Oryzon “La epigenética es un sistema de regulación que controla la expresión de los genes sin afectar a la composición de los genes en sí mismos”, es decir, que dependiendo de los estímulos recibidos por el exterior la epigenética se desarrolla de una forma u otra para tener mayor o menor predisposición a, por ejemplo, unas enfermedades u otras o, enlazando con las aficiones, un interés u otro hacia ciertos ámbitos, de ahí que haya hermanos que comparten aficiones o interés por un área u otra.

Por otro lado nos encontramos con lo que en psicología se conoce como inteligencias múltiples y que se opone a la antigua idea de inteligencia única. El término inteligencia múltiple fue usado por primera vez por Howard Gardner en la década de los 80 quien diferenció hasta ocho tipos de inteligencias que, si bien no me voy a parar de forma amplia en ellas, si os dejo una relación de las ocho inteligencias con actividades que se llevan a cabo.

-Inteligencia espacial: Arquitectos, ajedrecistas, fotógrafos, pintores, escultores…

-Inteligencia corporal: Deportistas, actores, artesanos…

-Inteligencia naturalista: Personas que se relacionan con animales, vegetales, elementos geográficos, etcétera con soltura.

-Inteligencia musical: Interpretación, ejecución o composición musical o el ritmo

-Inteligencia lingüística: Escritores, periodistas…

-Inteligencia Intrapersonal: Comprensión de los sentimientos y emociones como profesores, psicólogos, pedagogos…

-Inteligencia matemática: Científicos, matemáticos, ingenieros…

-Inteligencia interpersonal: Personas empáticas, con facilidad para las relaciones interpersonales y la interpretación verbal y gestual de quien le habla. Común en quien trabaja con grupos grandes.

 

Después de todo lo citado hasta el momento habrá quien se pregunte qué relación puede existir entre las inteligencias múltiples y la epigenética (vaya por delante que todo esto ha sido fruto de búsqueda de información y no por formación), para mí, y creo que no es ninguna locura, la relación es que dependiendo de los estímulos externos la epigenética hace que se desarrollen en mayor o menor medida un tipo u otro de inteligencias y, con ello, de aficiones o intereses pero son aficiones o intereses que vienen predeterminados en la genética de cada una de las personas, es por ello que hermanos biológicos en adopción llegan a tener parecidos en aficiones, gustos o intereses teniendo en cuenta que los factores externos, y por tanto estímulos que activan unos intereses u otros, muchas veces suelen ser parecidos por vivir en una cultura parecida o, muchas veces, bajo la misma “autoridad” de los mismos padres adoptivos y cuyos gustos se comparten entre hermanos pero no con los padres adoptivos.

En este aspecto la adopción solo requiere de observación, aceptación y ayuda al desarrollo de aquello que viene predispuesto genéticamente.

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Conversaciones abiertas

El pasado sábado 30 llevé a cabo bajo la organización del servicio de postadopción de la Junta de Andalucía y AFAM (Asociación de familias adoptivas multiétnicas) un encuentro bajo la dinámica conocida como “Conversación abierta”.

¿En qué consiste la dinámica? Durante algo más de dos horas se dividió la actividad en lo que D. denominó como “actos”, como si de una obra de teatro se tratase. En el primer “acto” D. y yo hablamos, mantuvimos una conversación entre nosotros como tantas veces hemos hecho anteriormente mientras que el resto de los presentes, padres adoptivos en su mayoría, escuchaban sin intervenir; en el segundo “acto” eran los demás los que hablaban mientras yo escuchaba en silencio, hablaban sobre lo que les había llamado la atención de la conversación entre D. y yo, sus opiniones al respecto y sus experiencias como padres adoptivos en relación a lo hablado; en el tercer y último “acto” comenté sus opiniones, algo difícil de hacer, dicho sea de paso, ya que eran muchas opiniones para recordarlas todas y dar respuesta a todas desde el punto de vista de adoptada.

Hablamos de identidad, de sentimientos en la adopción desde el punto de vista del adoptado, de reacciones invisibles, aquellas que tienen como respuesta desde fuera el ser un mal educado o similar y sin embargo tienen una explicación asociada al pensamiento, al subconsciente, a la historia de adopción, hablamos de epigenética (tenía ya pensado escribir sobre esto, tiempo al tiempo ) y la evolución de la adopción entre otras muchas cosas.

Gracias a D. y AFAM por la organización y, especialmente a AFAM por cuidar cada detalle aquella tarde en el que no faltó nada, a D. por confiar en mi para llevar esto a cabo y gracias a todos los asistentes que agotaron el aforo y a todos aquellos que solicitaron poder asistir pero ya se habían agotado las plazas.

Regalo de AFAM tras la actividad
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Dando por hecho

Pasan los momentos y esos momentos, a veces compartidos con adoptantes, me doy cuenta como la teoría empiezan a aprenderla, a tener claro que hay que hablar de adopción, sin embargo a veces me da la impresión de que solo es eso, teoría, me da la impresión de que piensan/pensáis, que si hacéis algo relacionado con la adopción ya el adoptado observa un aperturismo por vuestra parte y con la libertad para hablar sobre el tema pero creo que la adopción es mucho más que mostrar que se puede hablar, es dar pie, decirlo con palabras claras, preguntar sin agobiar. A este respecto observo varias cosas, quizás con más o menos razón pero no deja de ser mi visión.

Por un lado veo adoptantes que hablan/habláis de la estar en foros de internet, de ir a conferencias y de hablar de otros adoptantes y adoptados diciéndoles a vuestros propios adoptados que X es adoptado igual que él sin embargo no habláis con ellos de sus sentimientos al respecto, de sus emociones, de su historia ni le preguntáis por sus dudas, como si hablar de adopción fuese solo mostrarles que estáis dispuestos a hablar pero esperando que el adoptado de el paso.

Por otro lado veo a adoptantes que realizan actos relacionados con la historia del menor, ponen de su parte para que haya contacto, ayudan en asociaciones o en centros con donaciones o incluso, a veces, a la propia familia biológica pero, en muchas de esas ocasiones, no les dais pie a hablar de adopción y eso, hacer todo eso, probablemente no sirva de mucho si no dais el paso a preguntarle sus dudas y sus sentimientos al respecto.

Por último me encuentro adoptantes con miedo a las palabras que relacionan con la adopción como es la propia palabra “adoptado”, “adopción”, “abandono” y cualquier otra que se os pueda venir a la cabeza sin embargo es una realidad y poner una palabra que identifique la situación, aunque pueda parecer duro, es la mejor forma de ayudar a asimilar el hecho, al menos así lo entiendo yo desde mi experiencia y sin conocimientos de psicología, porque al final dar nombre a emociones, a situaciones, a experiencias, es más una ayuda que una tortura, aunque al principio sea difícil de asimilar poner nombre a las experiencias es necesario.

No olvidéis nunca que sois vosotros los adultos y que un niño adoptado probablemente no dé pie a una conversación por miedo, miedo a que no aceptéis su necesidad de expresar algo que es real, que sienten o sentirán. Obviamente cada adoptado tiene su ritmo, algo que le duele más o menos, algo que tiene más o menos importancia respecto a sus adopción o momentos en los que prefiere no hablar pero también tiene sus miedos, sus inseguridades y sus por qué que probablemente no sepan expresar sin ayuda o no sientan la seguridad para hacerlo y que los adoptantes deis por hecho que estáis abiertos a una conversación de adopción por los actos no es una certeza de que ese aperturismo lo perciba el adoptado.

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Vuelta al cole

Ahora que empiezan a llenarse las aulas de nuevo, ahora que los niños han vuelto a encontrarse con amigos y profesores, ahora es el mejor momento de plantearse en cambiar las cosas porque, ¿qué hay de la combinación adopción y colegio? Y no, no hablo de hacer o no árboles genealógicos y ese retraso en la pedagogía, hablo de comprensión y de aceptación de las diferencias, de exigencias al nivel de cada uno…

Hace unos días leí una publicación en la web Adopción Punto de Encuentro Íñigo Mtz. en la que decía los siguiente “hablar de problemas en la memoria y en el área lingüística por deprivación temprana y malos tratos es hablar del sexo de los ángeles en algunos colegios”, esto aplicado al ámbito escolar es una bomba de relojería, la falta de comprensión, de entendimiento y unas exigencias similares al resto de niños son los elementos perfectos para el fracaso escolar, elementos a los que muchas veces se unen las exigencias de adoptantes por medio de comparaciones como “y que nota ha sacado D.” o “con las buenas notas que saca M” o incluso “H. el hijo de mi amigo es de tu misma edad y ha sacado tan buenas notas que le han dado una beca”.

En este texto de la web Adopción Punto de Encuentro se enfoca sobre todo en ciencia, en aspectos comprobables pero quiero añadir algo más, quiero añadir la experiencia de lo vivido. Muchos son los días que los adoptados pensamos en nuestros orígenes, en nuestra historia, a veces al borde de la ansiedad (especialmente cuando vamos creciendo) y muchas son las veces en las que esas situaciones se suceden días antes de un examen, cuando tienes un trabajo importante o cuando tienes que terminar de leerte el libro por el que al día siguiente te van a pedir que hagas un resumen en clase y no es fácil, no es fácil concentrarse para hacer todo eso y lo peor de todo es esa falta de comprensión por parte de profesores bajo excusas de falta de esfuerzo, de interés o que nos distraemos con demasiada facilidad.

No es fácil lograr que esta situación cambie pero tampoco era fácil que adoptantes entendiesen la importancia de la búsqueda de orígenes como algo necesario y no como una traición y, sin embargo, aunque aún queden rescoldos de esas ideas basadas en pensamientos antiguos, cada vez la comunidad adoptante es/sois, más conscientes de ello. Con la educación debería ser igual, intentar concienciar a aquellas personas que están en primera línea de “batalla”, no a los colegios para que lo mencionen desde arriba y quizás, esa primera línea de “batalla” tenga su mejor sede en las facultades de educación o en los talleres con profesores de forma directa, no con directores y psicólogos de los distintos colegios que, si, tendrán en cuenta esas opiniones, las comentarán pero no les afecta de forma directa y no harán hincapié en cambios en la forma de pensar y educar diferentes a las que existen.

 

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Desconocimiento e integración

Puede que este sea un post algo polémico si se malinterpretan mis palabras (espero que no), intentaré explicar de forma clara la idea que tengo en mi cabeza.

A raíz de los atentados de Cataluña se habla más de integración de un colectivo dentro de la sociedad mayoritaria, sin embargo estos días me ha dado para pensar e intentar extrapolar una actitud que de forma inconsciente en muchas ocasiones llevan/llevamos a cabo. Imagino que estaréis pensando que tiene que ver el terrorismo o el islam con la adopción y, realmente, no tiene nada que ver pero si tiene que ver la forma en la que la sociedad responde/respondemos.

Se nos llena la boca con la palabra integración pero no conocemos o no queremos conocer la realidad de la persona que tenemos en frente y, quizá estos días con la realidad de tantos y tantos musulmanes que nada tiene que ver con el terrorismo y sin embargo se les adjudican desde grupos islamófobos una definición o unas características que no los definen. Hemos podido comprobar como pedimos a la otra persona que se integre en la sociedad de mayoritaria pero no ponemos de nuestra parte para ello, no intentamos conocer lo que viven, su situación social y os preguntaréis que tiene esto que ver con adopción y es que creo que sucede algo bastante parecido en cuanto a la adopción, si bien es cierto que no nos piden que nos integremos de forma directa se nos niega desde el conjunto de la sociedad muchos sentimientos y emociones, se intenta poner voz a una situación no vivida, tanto desde las instituciones como desde la cultura de la desinformación de la sociedad en su conjunto, ¿no es acaso esa negación de una situación real que vive un grupo de personas de mayor o menor tamaño una forma de provocar desintegración? No quiero decir con esto que los adoptados no nos encontremos integrados ya que socialmente crecemos en la misma sociedad que el resto, al menos en una parte importante de nuestra infancia pero sí que es cierto que sentirse incomprendido/a, con unos sentimientos negados y con un desconocimiento real de lo que significa ser adoptado es una forma de que los adoptados queramos esconder el hecho de nuestra adopción por temor a un rechazo, a una negación de forma directa de aquello que expresamos…

El conjunto de la sociedad se encuentra, nos encontramos, en una situación en la que creemos que la integración parte de la voluntad de la persona con una realidad distinta al resto de la sociedad mientras el conjunto de la sociedad se queda de brazos cruzados sin favorecer dicha integración, una sociedad que tira de mitos, desconocimiento, opiniones propias forjadas a raíz de imaginarse que ellos viven la situación sin llegar a vivirla, recientemente llegó a mis pantallas una publicación sobre el lado oscuro, el lado desconocido de la adopción y ese, es el lado que la sociedad debería conocer para no llevar a los adoptados a hacerles sentir mal por su adopción, a hacerles sentir que sus emociones no merecen la pena ser reconocidas.

No tengo la fórmula mágica para que la sociedad conozca la adopción desde dentro (ojalá) y en la medida de lo posible pongo mi granito de arena, sin embargo los medios de comunicación se encargan en muchas ocasiones de difundir imágenes de los adoptados que nada tienen que ver con la realidad, acusándonos de drogadictos, asesinos o personas con constantes problemas con la sociedad cuando el mayor problema está dentro de nosotros mismos, en la lucha que tenemos que llevar con nuestras emociones y, a la misma vez con los estereotipos que la sociedad nos pone.